Después de todo

Me encantan los párrafos que inician con un “después de todo”. Siempre son tan contundentes, impactan por completo en la historia y advierten una reflexión que concluirá con lo acontecido. Después de esta frase viene el momento de encarar la verdad y retornar la vista al trama principal: una novela, un cuento, un poema, una vida, todo necesita un “después de todo”. Ese algo que indique cuándo detenernos, pensar y reafirmar camino o recostarse en el lodo. La gran revelación, el final, que se espera como escritor, sea importante; como lector, que sea satisfactorio y como quien lo vive, que llegue para bien, siempre para bien, aunque claro está, aquella frase es usada comúnmente para todo lo contrario: esos finales desgarradores, que te estremecen y hacen pensar que no sirvió de nada el esfuerzo, que todo resultó ser de una manera diferente, que pase lo que pase siempre estarás jodido después de todo.

Narración original de Jonatán H. Andrade.

A Blanca también le preocupaba que su hija no jugara con muñecas, pero Clara apoyaba a su nieta con el argumento de que esos pequeños cadáveres de loza, con sus ojillos de abre y cierra y
su perversa boca fruncida eran repugnantes.

Fragmento de La casa de los espíritus de Isabel Allende.

Divagación

Siempre que miro al sol pienso: ¿por que no se deja ver?
¿por que quema mis ojos? ¿por que nadie entiende?
Las razones que tengo cuando veo gente de traje
para creer que son solo ladrones es simple, ellos sonríen (los del traje).
Y aunque quisiera fumarme un cigarro en mi cielo, no podría,
por que como todos saben hay ángeles cuidándonos.
E sarcasmo me pesa. Hace un par de días le dije a una muchacha que la amaba y me besó, lo raro fue que yo no la besé. 

Prosa poética original de Como el sol

…Si las locuras se repiten en la familia, debe ser que existe una memoria genética que impide que se pierdan en el olvido.

Fragmento de La casa de los espíritus de Isabel Allende.

Sobre una pila de grano, aspirando el aromático polvillo del granero en la luz dorada y difusa de la mañana que se colaba entre las tablas, se besaron por todos lados, se lamieron, se mordieron, se chuparon, sollozaron y bebieron las lágrimas de los dos, se
juraron eternidad y se pusieron de acuerdo en un código secreto que les serviría para comunicarse durante los meses de separación.

Fragmento de La casa de los espíritus de Isabel Allende.

Suicida

Querido diario, está será la última vez que escriba… Me encuentro desesperado; temeroso ante mis deseos, ante mis anhelos, y es por eso mismo que esta noche me he de suicidar.

Porque solo de esta forma, podré superar esta agonía que carcome lentamente mi interior. La desdicha de ya no sentir sus labios, su piel, su respiración, me está volviendo loco. Ya no tengo un lugar en este mundo terrenal, no desde que me dejó.

Las noches que pasé junto a ella, los días en los que bromeábamos y nos juramos amor eterno, solo quedan como vagos y vacíos recuerdos en mi mente; presencias imborrables que me atormentan en mis sueños, en mis pesadillas.

Ya no tengo voluntad de levantarme. Ya no siento la necesidad de querer despertar, no sin ella junto a mí. Me duele, me destruye, me mata su partida. ¡Ya no puedo más! 

Lloro todas las madrugadas, no puedo dormir. No puedo vivir más así, no sin ella. Las esperanzas se han desvanecido, se han olvidado de mí inútil alma. Ella lo era todo para mí. Mi musa, mi inspiración, mi complemento, y ahora ya no la tengo.

Querido diario, estas son mis últimas letras, mi último dolor. Es lo último que escribiré. Es lo que tengo que decir antes de partir. La quise, la sigo querido. Si ya no la tengo, de nada servirá seguir, no sin ella junto a mí…

Prosa poética original de Murillo (TrueColoredBlack) 

Se fue quedando ciego paulatinamente, una película celeste le cubría las pupilas, «son las nubes, que me están entrando por la vista», decía.

Fragmento de La casa de los espíritus de Isabel Allende.