La vida es larga y tiene muchas vueltas.
Etiqueta: prosa
Ahogándote en tu destino
Porque! Fuiste creador de tu maldito y desgraciado destino, y ahora mírate que hasta huyes de tu sombra!, tantas veces que te mencione que hicieras el bien y decidiste cerrar tus oídos para siempre, segando-te en un mundo de mentiras, donde diariamente te debates entre la vida y la muerte, obteniendo como resultado ..que..nada, absolutamente nada, o bueno si, simplemente te privaste de la libertad!. Que si perdiste mucho…Por supuesto, perdiste amor, cariño, respeto, felicidad, alegria, familia, hijos, amigos y sobre todo acabaste con lo poco que te quedaba y lo poco que te acompañaba..Tu dignidad
Narración original de Alejandra Barrero.
…habíamos aprendido a conocernos y cada uno tenía en la punta de los dedos la geografía precisa del otro.
Esa noche creí que había perdido para siempre la capacidad de enamorarme, que nunca más podría reírme ni perseguir una ilusión. Pero nunca más es mucho tiempo.
Era una criatura romántica y sentimental, con tendencia a la soledad…
La menor demostración de solicitud o agradecimiento hacia él, lo avergonzaba y lo hacía sufrir.
Monotonía
Me he ocupado de no tener tiempo de nada, ni de pensar en mi, para no pensar en mis sentimientos, ni sentir melancolía, me he transformado en una maquina que solo procesa y escupe, he desecho mis sentimientos, mis emociones, ahora solo pienso en dormir y no en desvelarme viendo la luna para pensar en mil cosas y en especial en ti, he evitado cada detalle en cada lugar que me haga experimentar recuerdos…me he convertido en lo que odiaba a causa de lo que más amaba.
Prosa poética original de Lorena Delgado.
No se amaba a sí mismo y tal vez por eso pensaba que no merecía el amor de los demás.
Me gustaba mirar a las mujeres, todavía me gusta. Es un placer estético, casi espiritual.
MI ESTADÍA EN EL LADO OSCURO DE LA LUNA
Delicadamente sus labios rozaron los míos; ella seguía en estado de vigilia, alterada por la incontable cantidad de sustancias que su mismo organismo liberaba en ese momento, ella era una bomba de sustancias, era una droga humana.
Bastaron unos segundos para que ella se volviese loca, entre jadeos y movimientos rítmicos su cuerpo se tornaba cada vez más autónomo y cobraba vida. La consciencia existe en esos momentos pero sabe que es mejor dejarte libre a tu instinto.
Sus manos recorrían lentamente desde mi cuello hasta la parte inferior de mi espalda, hacía el mismo recorrido de vuelta y bajaba de nuevo tocando mi pecho, en el cuál mi corazón latía aceleradamente, incontrolablemente. En cambio, mis manos recorrieron hasta el último rincón de ella, de arriba hacia abajo y viceversa; en círculos, elipses y figuras irregulares, de adentro hacia afuera.
Después de cierto tiempo se cansó, pero simplemente con morder sus labios o apretar fuertemente alguna parte de su cuerpo volvía a tener la misma euforia del comienzo; con simplemente pulsar el botón que guarda en su sexo se estremecía sobre mí, tiraba su cabeza hacia atrás y veía al cielo, pidiendo clemencia y a la vez, añorando más energía para seguir.
Por momentos dudaba y se detenía, pero me imponía al tomar su rostro entre mis manos, al tomar sus mismas manos y sostenerlas firmemente con las mías, al abrazarla fuertemente; ella se imponía al llevar el ritmo, a fin de cuentas quien más cansada estaba era ella. Yo no dudé, ya que sabía perfectamente lo que hacía; solo me limité a disfrutar el momento y hacer que ella también lo hiciera.
Así fue, como me refugié en ella y ella se refugió en mí, así fue como huimos cada quien de su realidad y nos encontramos frente a frente en el lado oscuro de la luna, en un cambio de estación. Sellamos un pacto, nos volvimos parte del momento que, como bien sabemos, es solo para nosotros dos y para nadie más.
Narración original por Jorge Zain Portilla.
“Gracias por leer y compartir lo que escribo, les agradecería que le den un vistazo a mi blog y de paso me sigan, comenzaré a tener más actividad a partir de ahora. ¡Un saludo!”
