diegodospunto3:

Vaso.
Después de haber convivido con gente con la que no me gusta convivir, después de haber actuado como no me gusta actuar, después de haber bebido cosas que no me gusta beber, después de haber conversado sobre cosas que no me gusta platicar, después de haberme perdido en un mundo que no va más allá, en un mundo que describiría como terrenal, donde lo único que importa es hoy, esta noche, la morra con la que te besarás, lo ebrio que acabarás, el dinero que presumirás, los “amigos” que harás. Veo mi vaso, el fondo parece cercano. Quisiera tirar el contenido y dejar de sentirme así. Todo me da vueltas, sonrío sin estar feliz, mi lengua es lenta y torpe, mi cara luce roja, siento náuseas, pienso en mamá y su cara de preocupación al verme.
¿Qué carajos hice? Doy un último gran sorbo, basta de preocuparme por las consecuencias. Estoy nervioso, asustado, no tengo el control de mis acciones, quisiera volver el tiempo.
Me siento como un vaso: hueco, vacío, frío, inanimado, rojo, moldeable, desechable, contaminante… Espero que el próximo fin de semana que haga lo mismo, no me sienta así.

Prosa original de Diego González.

Ella me beso

En aquellas tardes donde sólo se podía escuchar la brisa golpear los árboles, el murmullo de la gente al pasar y uno que otro niño llorar, allí estaba yo, metida en mis libros imaginando cómo sería vivir una de esas historias mágicas. 

Esas historias de pasión y desamor, de lujuria y carne, que sólo por las noches se les puede leer, para poder envolverse en las sábanas y recitar a una los gemidos de otros… pero  que cagada es darse cuenta que no tenés a alguien con quien compartir esas historias. 

En esas mismas tardes, en las bebíamos vino del barato y fumábamos cigarrillos, su mirada cruzó la mía y en su locura me besó sin remordimiento alguno, labios dulces y carnosos… Su piel tersa y sus ojos tan llenos de luz, nunca nadie me ha besado de la forma en la que ella lo hizo. 

Prosa original de Beratza.

Por ahora no, gracias no ando buscando una relación sólo un poco de soledad y enfocarme en lo que a la larga no me va a dejar sola, en mi futuro y en mi, porque llevaré una relación conmigo misma toda la vida… Claro que todos necesitamos 
una cucharadita de caricias
y una mordida en los labios ya de vez en cuando, pero en estos momentos paso a decir no. Agradezco tu interés, 
pero por ahora no, gracias. Me estoy recuperando de una ausencia inesperada
de un resfriado de conflictos que me bajaron las defensas de eso que casi no se recupera 
tiempo y dignidad
por ahora no, gracias. Algo poco común es que uno
 aprenda a quererse en su soledad
y apenas saboreo dicho placer, por ahora no, gracias.
No es que no lo quiera intentar, ni que tema los negocios del corazón, pero es que no ando buscando nada
que me distraiga de mis metas, de mi estado emocional, de mi salud, que me desenfoque. Puedo darte mi compañia a ratos, mi amistad sin que esperes que lo dé todo.

Pero, ¿Necesito a alguien?

Por ahora no, gracias, muchas gracias por querer estar ahí, por hacerme ver que valgo la pena, pero si hay algo que quiero darme es ese mismo valor que tu me das, dármelo yo. Y cuando esté preparada, si aún así deseas y yo esté estable, te invito un café y a compartir un tiempo juntos.

Prosa original de Ricura Pura.

Quisiera saber.

mellamanrockandroll:

Me preguntaba cuántos pasos dabas antes de doblar la esquina. Cuántas veces perdiste las alas intentando salir de esa jaula. Cuántas veces te hiciste un porro sin consecuencias a la izquierda de tu pecho.

Me preguntaba cuántas veces sonreíste con tristeza y nadie se dio cuenta. Cuántas veces has tenido que aguantar tanto peso al hombro que te torciste la vida. Cuánta cerveza tienes que beber para aprender a llorar lo que duele.

Me preguntaba cuántos kilos de dudas llevas en el estómago. Cuántos hilos de odio te cortan la sangre. Cuántas noches en vela pasabas deseando que te cambiaran la vida.

Me preguntaba qué harás cuando la tristeza duerme contigo, cuando intenta meterte mano aunque te niegues y te acabe violando. Qué harás cuando desde el suelo veas tanta altura y no te creas capaz de levantarte. Qué harás cuando llegue y te diga que quiero quedarme.

Me preguntaba si ahora que estamos hasta el cuello de suerte querrás que te abrace todo el tiempo que me permitas. Ahora que te miro y resuelvo yo mis propias dudas averiguando mis respuestas sobre tu pasado con nuestro presente. Ahora que quiero. Estar. Ahí. Sin más.

http://poesiaenlasbragas.blogspot.com/2015/12/quisiera-saber.html

Prosa original de Alba María González.

Luna

jossrca:

Mujer, puedo ver que la soledad se apodera de ti, nunca has aprendido a estar en esta posición, en esta agonía profunda, no sabes lidiar con la nostalgia ni la desesperanza. Mujer, esos ojos tristes me conmueven, esa mirada perdida me estremece.
Sé que en esos pensamientos no estoy yo; sé que esas lágrimas no son por mí, tal vez crees que no puedo ayudarte, también creo yo que mi presencia puede llegar a incomodarte, pero pienso que tal vez puedo hacer algo, en realidad estoy seguro que así es. Mujer, voy a regalarte lo más preciado que tengo, algo que siempre te acompañará y desde este momento jamás volverás a sentirte sola. Mi regalo para ti es la Luna, tal vez creas que es un obsequio tonto, por que es algo que no puedes tener en tus manos. Quiero que reflexiones y claro que yo te voy a ayudar. La Luna no es cualquier cosa y es el mayor obsequio que alguien te puede dar. Sé que te preguntarás por que te estoy regalando a ti la Luna y por que estoy hablando con tanta locura. Y te responderé. Mujer, escúchame bien, la razón por la que te estoy dando lo más valioso que tengo en mi vida, es por que tú también lo eres, por que para mí tú eres la Luna, cada vez que te veo fijamente a los ojos, puedo verla reflejada. Cada parte de tu cuerpo me recuerda a la Luna, cada sentimiento y sensación que provocas en mí, también me recuerda a ella. Tu sonrisa misteriosa y encantadora, tu forma de pensar, tu forma de analizar, tu forma de amar, hasta tu forma de imaginar, absolutamente todo lo que puedo percibir en ti, lo percibo en la Luna.
Así que ese es el regalo que te doy, la Luna, que es el regalo que me doy cada noche de mi vida, el único lugar y tiempo donde puedo estar junto a ti, es cuando me acompaña la Luna. No es necesario que estés a mi lado físicamente, eso es lo de menos. Cada vez que veo la Luna, cada vez que cierro los ojos y subo a visitarla, ahí estás, en mi mente puedo tocarte y puedo besarte. Así es mujer, tú eres mi Luna.

-Josué Cabrera.

Quiero una cerveza helada, y la quiero tomar contigo kor, porque eres mi mejor amigo, no quiero salir a encontrar otros mejores, peores, más generosos o más borrachos y sé que necesito amigos ajenos a esto, necesito un día coger el teléfono y tener ganas de marcarle a alguien más, pero hasta que ese día llegue disfrutaré sabiendo que eres mi llamada más importante en el día.

Me preocupa el futuro kor y la verdad es que tengo miedo, un día solo desperté y lo supe: soy mortal y tú también y venga a saber dios por lo que tendremos que pasar, pero yo la paso mejor desde que eres parte de mi vida. Sé que no entiendes cuando todo el miedo se junta y me flagela mientras me  agranda y me achica en la ducha, yo tampoco lo entiendo y daría lo que fuera por no tenerlo, es más desagradable para mí que para ti y yo te amo y quiero ser una viejita valiente y no una viejita nerviosa como tú dices que voy a ser, quiero envejecer contigo vez, al menos hoy lo quiero y probablemente mañana también lo quiera.

Estoy harta de pelear, estoy harta de tener la razón, estoy harta de hacerte daño. Y estoy hablando por mí, porque no puedo darme el lujo de querer transcribir tu pensamiento solo para darme el placer de saberme amada. Te amo kor, con todas tus imperfecciones y tu genio de mierda y te amo en solitario, porque así me ames tú a mí, cada uno ama a su manera. La cosa es ser los dos felices y poder tomar una cerveza sin pelear, antes de pensar en la vejez no? 

La cosa es no pensar.

Diario personal – 17 de julio – Joyce Rodriguez
(via bebitadecolor)

Prosa original de Joyce Rodriguez.

Una mañana triste, donde el sol nunca dijo buen día, me dispuse a tomar mis cosas y salir por ahí. Llevaba tanto tiempo escondido tras las sabanas que me molestó la poca luz que de pronto se coló entre una nube. Caminé sin rumbo un par de horas hasta que me detuve al pie de un viejo árbol, no entendí el porque me veía parado ahí, hasta que broto en mi mente aquel primer encuentro que tuvimos esa tarde de primavera en ese mismo lugar. Pasamos horas y horas hablando de la vida y de lo que a cada uno le faltaba hacer, quedamos en volvernos a ver pero al día siguiente no supe nada de vos, no fuiste a esa cita en que habíamos quedado. De repente descubrí que no fuiste tu, siempre habia sido yo y aquel viejo arbol.

Prosa original de Korjo Mckoy.

aquienmequieraleer:

Somos personas. Personas que viven siguiendo el camino que la sociedad les marca, sin siquiera preguntarse el por qué lo siguen. Personas cuya existencia se ve supeditada a una opinión, y no la suya propia, sino la de terceros; opinión que consideran válida, que condiciona sus creencias, su forma de ser, vestir, actuar, desde el momento en el que nacen. Comportamientos que simplemente no podemos justificar por qué los llevamos a cabo. Modifican nuestros gustos, nuestros actos y su influencia en la vida de los demás. Básicamente vivimos a base de “bien quedas”. Asistimos a lugares a los que no queremos ir, con personas con las que no queremos estar para hacer o presenciar cosas que no realizamos a gusto. Todo ello para mantener una imagen, ya sea la propia o la de los nuestros. Acudimos en representación de o como representados, poniendo nuestra mejor y más hipócrita expresión para una vez finalizada la actuación, llegar a nuestras casas sin ningún tipo de sensación de satisfacción. Y es que, no sé si por suerte o por desgracia, todos tenemos un papel asignado en este gran teatro que es el mundo.

Prosa original de María Sánchez.

Entre lomas grises, el transbordo va mesiendo a los dormidos e inquetiando a los escritores…luces pronunciantes y ruidos de máquinas gastadas, el choque del viento con el metal móvil, toda una pasigua rutina sonora

…mezclandome con los dormidos, voy escuchando al ya ausente Cerati, mientras miro la luna roja…

(via michelnike93)

Prosa poética original de Michael.