El Sueño de una Realidad.

theuniverseofemmanuel:

Había pasado otra noche sin poder dormir, ¿cuándo fue la última vez que cerró los ojos?, se preguntó un poco angustiada al servirse café en una de sus tazas favoritas. Se perdió por un largo rato en el oscuro color de esa bebida caliente y suspiró, muchas veces, tantas que se le olvidó la vida para sumirse en un recuerdo que le estaba martilleando la cabeza.  Se le dibujó una fecha en la memoria y el corazón se le volcó al punto de hacerla sentir mareada. Separó la mirada atolondrada de la taza de café y camino lentamente al sofá de la sala. Hacía frío. En la calle llovía. El cielo estaba lleno de grises que no dejaban entrever al sol. Era temprano. A esas horas ya debían estar las aves trinando entre las ramas de los arboles que habitaban el jardín de esa casa, pero, ésta mañana no lo hacían; era mucha el agua y demasiado el frío que el ambiente traía consigo. 

La delicada mujer se dejó caer en el sofá como si algo le pesara; su cuerpo delgado, cubierto por un largo y grueso suéter blanco y unas mallas de lana, temblaba un poco. El corazón se le había agitado demasiado, tuvo miedo de caer desmayada; su rostro esbozaba palidez y sus ojos humedad. Pasó la mirada por la sala, aun con todos los muebles que la acompañaban, se sentía árida y sola. Se abrazó a sí misma como queriendo contenerse el alma con sus propios brazos. Derramó un par de lagrimas que le escurrieron por las mejillas y murieron en su mentón. Se hallaba trémula, agonizante… Sollozaban sus labios y su garganta. 

                                                         

                                                                                                Tres Meses Atrás.

Ese sonido, ¿cuándo se acabará? Se suponía que debía levantarme tarde, es fin de semana ¡por dios!, ¿no puedo descansar ni estos días? Está bien, me levantaré. 

Abro los ojos con pesadez y llevo la mirada a la ventana, ¡sabía que eras tú! He tenido tantas ganas de cortarte esas ramas, pero siempre terminas dándome compasión. 

Me pongo de pie mientras estiro mis extremidades y suspiro hondamente. Me tallo los ojos, camino lentamente al baño. De pronto, otro ruido más, viene de la cocina. Mi nariz se llena de aromas y mi estomago comienza a quejarse; tengo hambre. Se me olvida que desperté con ganas de pelearme con todo el que se me cruzara enfrente, pero con ése exquisito aroma que viene de la cocina ya se me está pasando la molestia. Me sonrío para mis adentros al imaginarlo cocinando… Hace lo mismo cada mañana, lo curioso es que él no me despierta, es tan considerado que se mueve como el aire para no hacer ruido y cuidar mi descanso; él bien sabe que, lo que más me molesta, es no dormir mis horas completas. Lo amo. 

Entro al baño con una alegría que, gustosa, dice adiós a mi falta de sueño y abro la llave del lavabo. Me observo por un rato en el espejo… Una vez más, ojeras. No entiendo que debo cerrar los ojos a las diez. Segura estoy que él me va a llamar la atención, pero… no me importa. Me gusta cuando me reprende, al final termina besándome y acariciándome cuando le hago esa mueca que tanto le excita. 

Salgo del baño al terminar de lavarme y secarme la cara. Cierro la puerta detrás de mí y bajo las escaleras con ligera rapidez. Cruzo el pasillo que lleva a la cocina mientras percibo, cada vez más, el aroma del desayuno. 

                                                             …

Se escuchó el llamado del teléfono rompiendo el silencio del recuerdo que la estaba ahogando en llanto. Se llevó las manos al rostro y secó el agua que había derramado… El corazón le seguía latiendo con premura y angustia, no podía dejar de sentirse vacía y opaca. 

Tomó con las temblorosas y delgadas manos el aparato. Contestó con una voz que apenas podía escucharse del otro lado. 

— ¿Estás lista?

No supo qué responder ante tan sencillo cuestionamiento. La cabeza le daba vueltas y el estomago se le contraía. No, no estaba lista… Seguía inmersa en la tristeza, en la nostalgia, en la depresión, en el duelo. ¿Cómo la persona detrás de la línea le preguntaba si estaba lista? ¿Cómo? ¿Acaso podía quitarse el dolor de un día para otro? 

— No…

Respondió quedamente. Del otro lado perduró el silencio por un largo rato. 

— ¿Has tomado los medicamentos? Al menos, dime que si, para estar tranquila. No puedo estar en paz sabiendo que estás sola en esa casa llena de recuerdos. 

— Si, si los he tomado… Me sigo sintiendo igual… 

— Necesitas salir de esa casa. Ven a quedarte conmigo unos días… No me digas que no, por favor.

El silencio volvió a reinar por unos minutos. La delicada mujer recorrió, con la tristeza tatuada en los ojos, la sala una vez más… Tenía razón la persona que hablaba al teléfono, eran demasiados recuerdos para ella sola. Sin embargo, sabía que si salía de esa casa, iba a perder lo que más había amado y las memorias vividas ahí eran lo único que le quedaba. 

— No puedo dejar la casa… No quiero separarme de él.

La voz se le resquebrajó al pronunciar esas últimas palabras y, el aliento de la persona que hablaba con ella del otro lado, se volvió un sollozo de pesar. 

— Mirna, él ya no está ahí… ya no está ahí. 

El corazón de Mirna, la mujer que temblaba bajo el suéter y las mallas blancas, parecía desmoronarse poco a poco. El agua se le hizo en los ojos y el dolor se le atoró en la garganta. Apretó con fuerza el auricular y lo dejó en su base. No quería hablar más. No deseaba hacerse cargo de la verdad, porque sabía que lo que esa mujer le decía no era más que la cruda realidad. 

Prosa original de Emmanuel.

Buenos Aires

losojosdeltiempo:

Solía odiar
esas idas y venidas a la Capital de El Buenos Aires. Valla a saber porque pero
creo que todo, me arriesgo a decir que, todo porteño del conurbano bonaerense
siempre termina en algún momento encajando en ese hueco, en el epicentro, en el
culo quizá, y visita la urbe de la ciudad, ese micro centro que de micro no
tiene nada, y de centro tampoco.

No sé. Si es
como una ley de gravedad que existe en toda metrópolis o que. O es más un punto
o vía, donde sur y norte pueden cruzarse y encontrarse. Donde este y oeste y
plaf!… porque al este mucho no hay. O sí mejor dicho hay mucha mucha agua. El
río más ancho del mundo. la lunfa del plata. el más oloroso también podría ser.

Solía
odiarlo. Ese caótico devenir. Bocinazo, grito, motores, trenes, bacanes,
camiones, taxis vienen, taxis van, ratis, bocinazo, colectivo, tiras, curdas a
toda hora, otro colectivo, bondi, 133, 6, 12, una muleta, sahumerios, paltas 4
por 25 mangos, muletillas, pero de alguna manera lo terminé apreciando. Me
terminó gustando ese sumergirse en el quilombo del núcleo urbano.

Y lo poeticé.
Lo amontoné en versos, y veo la gigantesca obra teatral que se monta en escena.

Lo llegué
hasta a presumir como una cierta paz interior a esa poetización, pero no tiene
nada de eso. absolutamente nada. Es más una cobardía quizá. Es tratar de pintar
con colores vistosos un cuadro que es en grises por naturaleza. Es vestir a la
bestia de la bella. De alguna manera es una poesía. ¿pero hay aceptación en
ello?¿o es un escape? Porque de repente todo es cruelmente ávido, todo ruido.
Conversación estrellada contra otra conversación, y otra, y otra más, una
polifonía del caos, contrapuntos desordenados, charlas empresariales,
<yo>, vendo bolsitas, <¡Susana!>, bocinazo, otra vez, ¡onomatopeya!,<hasta
el día de hoy>, sí, <no lo voy a tolerar eso>, gracias, <yo no
voy>, puede ser para regalo, la rayuela al lado,<yo no lo voy a tolerar
mas eso>. y me llevé una bolsita. y una sonrisa, ”Chau, Dios te bendiga”, de
los locos tenía que venir, de los locos nos bendice dios. Bolsitas de regalo
hechas de basura para otros. De los locos tenía que venir. Del borda solo puede
llegar eso. “Dios te bendiga”. Ojalá no me bendiga dios por favor. Ojalá que no
me bendiga aquel obsesivo perfeccionador. encarcelador de Lucifer, enemigo del
portador de luz.

La bendición
me la distes vos loco, gracias por la bolsita. Ojalá no me bendiga dios. Ojalá
que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan. Ojalá que tu nombre se le
olvide a esa voz, Lucía, ojalá. Y la bendición también me la distes vos, que
las convertís en cristal a las hojas. Igual que aquel loco del borda. Yo no le vi
nada de loco, todo lo contrario, más cuerdo que cualquier otro. Y convertía las
hojas, no en cristal, pero en bolsitas de regalo. Y me quedé con una por que me
gustaron. Y le debo 10 pesos al del café pero se los dí a él. Y solía odiarlo a
todo eso, al Gran Buenos Aires Gran, yo que soy bien del apaciguado conurbano.
Y el humo sale del pucho, pero nunca vuelve a entrar, igual que la ceniza que
se cae pero nunca vuelve a ser pucho sensual vicio. Capaz si cae en la tierra
crece una flor de esa ceniza. Pero no hay mucha tierra acá en pleno Congreso.
Por eso Dios nos debe haber hecho de barro: para que nos crezcan flores.

Pff! ¿Qué
dios me bendiga? Mil gracias, pero que dios me bendiga un carajo. Bendecidme
vos que me re alcanza. Porque yo no me siento para nada de barro. A vos si te
veo de barro quizá. Y te crecen flores por todos lados. Hermosas flores.
Pasionarias, jazmines de papel. Y los pájaros se posan en vos a descansar y a
oler los perfumes. Ojalá que la tierra no te bese los pasos. Porque soy
bastante celoso. Pero sos vos la que besas a la tierra con esas flores.

Solía
odiarlo. Y mucho. Pero es como la tierra aunque no le crezcan flores. Le crecen
cosas parecidas. Le crecen tangos, milongas, candombes, poesías, novelas. Le
crecen locos, artistas, linyeras, ojalá le crezcas vos ahí en las calles por
donde camino, porque ya te extraño un poco.

¿Cómo voy a
odiarlo? A ese barro frío, oscuro, gris, cambalache, ruidoso de silencios ¿Cómo
voy a odiarlo? Si seguro, cada tanto por algún lugar de la metrópoli, cuando se
te ocurre caer al centro de gravedad desde el conurbano sur, le creces vos, la
más hermosa flor.  

Prosa original de @losojosdeltiempo

Memorias del mañana

diegodospunto3:

Seguiré esperando. Asomado en la ventana del hoy.A que llegue el mañana.La opcion.La única oportunidad.Mi gran amor.Mis sueños.Mis metas.La aprobación de mis padres.De mis amigos.De los vecinos.De mi familia.De la gente que veo en la calle.De la gente que me sigue en Twitter.De mis amigos de facebook.Que no son mis amigos.De los poetas que algún día llamarón basura a mi trabajo.De los criticos que se han vuelto espectadores.De las risas burlonas que se volvieron aplausos.De las personas que creen que no voy a lograr nada.De los soñadores.Seguiré esperando en la ventana.Un mensaje de mi ex-novia.La llamada de una empresa.El fin del mundo. La tercera guerra mundial.La segunda revolución sexual.La paz nacional.Nada.No quiero esperar nada.Nunca quiero ser como el tipo viejo del metro que dijo debes ser más paciente todo llega a su tiempo.Cuál es mi tiempo.No quiero ser alguien.No me interesa vivir para los demás.No me interesan las lagrimas en mi funeral.Ni ser valorado en muerte.Mentir para conseguir cariño.Ni sufrir a cambio de amor.Perdón. Tampoco quiero ser el cabrón borracho llorón que me dijo las mujeres nos dieron la vida que ellas mismas nos la quiten.Yo no soy él. A mí no me basta.A mi no me llena la condena.El sistema.Sus reglas.Yo elegiré mi veneno.La daga.Yo mismo voy a insertar en el revolver seis balas jugar a la ruleta rusa.Empacar todos los sentimientos en una maleta.Trazar mis heridas.Mis cicatices.Remarcar los recuerdos de los días grises.Y las lagrimas.Los besos llenos de ira.Las verdades.El mejor de los males.Borrar la armadura que encontré en la calle.Vivir.Vivir el ahora.El presente.Hacer un ritual.Una fiesta.Un carnaval.Gritar.Bienvenidos al hoy.El ahora.Donde nos burlamos del pasado.De todas las cosas que planeabamos hacer.Bailemos esta melodía pegajosa.En la pista ensangrentada.Donde yace el ayer.Donde el ahora brinca sobre él.Donde el ahora derrama mentiras sobre él.Donde el ahora intercambia drogas sobre él.Donde el ahora gritá sus traumas sobre él.Donde el ahora escupe sobre él.Unanse a esta fiesta llena de baile y diversión.No hagan caso a las advertencias.Es un ritmo libre de pecado y traición.Bienvenidos al ahora.Después de esta fiesta.Nada podría ser peor.

Prosa poética original de @diegodospunto3

Posesiones

cadaveres-literarios:

Te
encontraré nuevamente
en la mitad de la noche,
veré tu sombra en mis paredes, acechando mis desasosiegos.
Te veré, tal vez, extendiéndote en el rabillo de mis ojos
y descenderás sobre mi cuando el sol en la ventana me ciegue.  

Te
encontraré nuevamente,
tus múltiples garras en mi garganta,
hurgando entre mis cuerdas bucales
en búsqueda de un quejido, un alarido,
o el llanto.

Te
encontraré nuevamente,
lo sabré cuando no encuentre palabras,
cuando falten ganas de todo,
cuando sentir sea solo pesadumbre
o me cruce por la mente un eterno descanso.

Y es que
siempre vuelves,
de puntitas, entre susurros
y no me doy cuenta que entras sino hasta verme otra vez en cama,
casi muerta, casi viva,
en un estado medio donde ganas sobran y ganas faltan.

Soy
producto de posesiones
y cada vez que te encuentro,
asfixiante, doliente, incesante,
mudo pieles y huesos
y me convierto poco a poco en tus fantasmas.

Y sé que
vendrás nuevamente
porque hay veces te extraño,
porque hay días en los que me das más de lo que quitas
y porque ya has estado tanto tiempo debajo de esta carne
que es difícil exorcizarte sin que te lleves partes de mi.

Lee M.S.

Poesía original de @cadaveres-literarios

rizospri:

Caminaban juntos, aunque jamás se dieron la mano, les bastaba con escucharse  respirar para estar  seguros de que estaban dando los pasos al mismo tiempo. Temían mostrarle al destino lo realmente unidos que estaban, no quisiera empezar a  jugar a separarlos.

Mucha tinta y pocas letras. Sara Prior -vía @rizospri 

Momentos en instante

daughteraluna:

Luego de un respiro y de poder mirar la luna entre un par de nubes pesadas, me siento en el sofá que ya guarda bastantes memorias sobre mi historia.
Hoy soy yo, un gato, una guitarra a medias, una libreta con largas palabras y una pluma que pronto de quedará sin tinta. El silencio se vuelve placentero, como el frío de mi cuerpo entero e incluso el gato decidió unirse al momento. Solo observa la pluma hacer trazos y se arrulla con las letras.
Nos rodeamos de plantas, cajas y ratas. A ratos sus ojitos azules se abren, como para asegurar estaré. Infortunadamente lo haré.
Desde aquí observó los últimos años de mi vida pasar en el mismo lugar.
Era yo, una taza con té y un perro que encerrado lloraba. Hago cosas que probablemente en cualquier caso usaría para jugar y están aquí, enterradas en lo que fui, en lo que aún soy.
Mi espíritu reencarna en palabras que parecen ser complicadas, a punto de soltar, cierro los ojos y me encuentro acostada, con un amante que me hizo feliz por un instante y recuerdo envolverme en besos y abrazos a ratos, creo que mi mente tenía mas orgasmos, no paraba de juntar palabras, inútiles frases, convirtiendo el momento en un poema un poco vacío y violento. Eso fui.

Luego me encuentro en el bosque, frente maíz, renaciendo, entregando el dolor a un atardecer, con las rodillas clavadas en la tierra cálida.
Una luna atrás festejaba el completo renacer, con fuego, cantos, manos, sudor.
Hoy, sola, fría, vomitando sentimientos.
Cierro los ojos y ahora estoy empapada, a brincos me veo, la cara mojada, los pies ahogados, me pesa el cuerpo y estoy feliz.
Hoy soy yo, cargando resaca emocional.
Esperando algo.
Rescatando el nada.
Siendo yo.
Buscando palabras o más bien, dejando que me encuentren.

Poesía original de @daughteraluna

Mariposas

cadaveres-literarios:

Quise escribirte un poema largo, uno de esos en los que divago entre letras, embelleciendo con ellas lo que nunca logro decir con esta lengua porque ya sabes que se me lengua la traba.

Pasé unos cuantos minutos contemplando el papel y pensando en palabras bonitas, palabras profundas que escribirte y la verdad es que no pude.

Verás, siempre tuve miedo de un día despertar y no sentir ya nada, de perder mis palabras, de que escaparan de mí esas mariposas que revoloteaban en mis entrañas. Pero las cosas cambian y, en algún momento de este tiempo contigo, quiero que sepas que ya no temo abrirles la jaula.

Me has dado tantas cosas que incluso sin letras ni mariposas puedo ahora enseñarte, o mas bien recordarte, pues creo ya lo sabes por mis maneras de decirlo en silencio:

Mis manos buscando las tuyas en mi afán de romper la distancia, un beso en las mañanas seguido por mis intentos de levantarte a deshoras, mi incesante búsqueda de como lograr que me regales tu risa.

La cosa es que eres mi hogar, mi refugio, al que quiero ver después de cada hora que pasa sin estar a tu lado. Eres mi todo y, por lo menos durante el tiempo que me quede en este universo, se escapará de mi lengua, de perdida una vez cada hora, un “te amo”…

Como mariposas.

La jaula se ha abierto y han volado en busca tuya.

Lee M.S.

Poesía original de Lee M.S.

Vida

antidisturbios:

Sí, yo vi a la vida
impotente, llena de miseria y repleta de melancolía

Levantarse para volver a
caer, una y otra vez.

A la vida misma, manchada
con barro

Pero reluciente como el
primer día.

Le vi sus ambos lados,
tanto el claro, lleno de luz y pasión,

Como el oscuro, donde solo
estaba la noche

Cubierta de nubes negras,

Donde las estrellas no
brillaban, donde la luna jamás apareció.

Estuve en ambos lados, se
podría decir que volví

De un lugar donde muchos
se quedan,

Donde la mayoría olvida la
magia del amor

Y el poder de la
imaginación

Para poder regresar.

Estuve perdida, o
probablemente lo sigo estando

Porque la vida no tiene
carteles

De esos que señalizan el
camino.

Y busqué entre todas
partes el significado de todo,

El significado de tu
triste voz.

Incluso fui incapaz de
encontrarme.

Entonces me di cuenta que
todo el tiempo viví en el lugar equivocado,

Besé los labios
equivocados,

Amanecí en los brazos
equivocados,

Me refugié en el calor más
frío del mundo.

Un calor inexistente.

Y mirá que leí una pila de
libros de poesía que pensé que

Lograrían llenar una parte
de mí.

“El universo está dentro
del corazón de uno cuando mira a quién ama”,

Decía.

Y de vez en cuando me encontré,
en vos, una y otra vez

Y en tu perfume,

Y en tu calor, que no era
frío

Como tantos otros.

Regresé, mágicamente me
encontré. Lo único que me calmó

Fue el universo girando,
que sentí alrededor de mí

Cuando
tomados de las manos, te miré, corazón a corazón. Te vi.

Poesía original del usuario Antidisturbios.

Si yo te contara las veces en que he querido retroceder el tiempo, retroceder en ese momento, en esa decisión. En esa decisión que hasta el día de hoy me estoy arrepintiendo…
Arrepintiéndome de ti, de tu sonrisa sanadora, de aquellos brazos que me transmitían una calidez y una paz tan grande como para detener a todos mis tormentos, todos mis miedos.
Arrepintiéndome de esos besos tan eternos y a la vez tan efímeros, que me pintaban un universo de felicidad, de que las cosas iban a salir como en los cuentos de hadas.
A veces quisiera volver el tiempo atrás, el mundo real me asusta… y mucho.
No es como lo imaginamos juntos, tan perfecto y tan ameno.
Me siento débil, estática y sin ninguna gota de confianza, vacía 
No solo te llevaste mi corazón, te llevaste mis sueños, mi sonrisa, mi fortaleza se hizo tan frágil que cualquiera la podría derribar. Te llevaste mi vida.
Aun espero el día en que el destino se apiade de mi alma y te ponga al otro lado de la calle y me devuelvas todo aquello que te llevaste.
Sé que es inútil… pero tu recuerdo es lo único que me dejaste y que aún me mantiene con vida.

ME AFTER YOU

pumpumita:

Como um ángel de hielo
Ingrávido y letal
Flotabas en mi universo de lunas,
todas menguantes.
Qué fatalidad latir al son de tus pisadas,
pero qué bellos tus andares si venías.

Creí en la posibilidad, esa remota,
De poder contemplarte en mis mañanas,
Día a día,
Eternamente mío entre las sabanas.
Pero de ti quedó sólo tu voz
y un eco retumbando en los bolsillos.

Así orbito en torno a ti,
triste aventurera de otros tiempos,
(El reloj marca una hora extraña),
La mirada perdida entre las dunas de tu Marte.

Ahora lo sé:
Es una catástrofe amar tus pies y tus latidos.

© Paula Julia

Poesía original de Paula Julia.