Si me golpeas
exhalas
o chocas.
Si me miras, besas, hablas o escuchas:
Me quedo.
Si te rozo
y con la tenue
fricción del aire, te empujo…
Te vas.
Deja de irte.
O vete ya.
Así, en presente continuo,
no puedo más.
por
Christian Kleriga (@kleriga)
Si me golpeas
exhalas
o chocas.
Si me miras, besas, hablas o escuchas:
Me quedo.
Si te rozo
y con la tenue
fricción del aire, te empujo…
Te vas.
Deja de irte.
O vete ya.
Así, en presente continuo,
no puedo más.
por
Christian Kleriga (@kleriga)
A mi corazón un ancla pesada
he de colgarle en un quiebro del mar.
A mi corazón un ancla pesada…
y lanzadla al mar.
@borregoescritor
La palabra más triste en mi léxico es “adios”,
es encomendarse a alguien que no existe, a dios,
es un suspiro cual punto final, ah, dio,
simboliza la ruptura de un par, a dos,
rezalta con tinta roja el error, dios.
Supongo por eso digo hasta luego, hasta pronto,
como promesa de un encuentro incauto, nos vemos,
para sentirme Sibila sin oráculos, besos,
tensión superficial que me niego a sentir.
Hay días en que sólo sonrío y me marcho,
otros, sin voltear atrás, meneo la mano al caminar,
pero hoy nadie se escapa de mis despedidas,
hoy la luna fue mi primera víctima.
Vamos a jugar a ser poetas,
a que conocemos el lenguaje y lo desmenuzamos,
a que hacemos guiso deshebrado en acciones,
a que las canciones han muerto.
Vamos a jugar a ser humanos,
a que sin querer olvido el corazón en una esquina,
a que tú no te inmutas con la poesía,
a sacudir las manos cual tapete viejo;
y en el polvo esparcimos todos los anhelos.
La palabra más triste de mi léxico era “Adios”;
pero el entendimiento me hizo ver mi nombre,
y al no saber qué respondele creo que dije perdón.
13/03/18, B.
Yo quisiera ser tu caballero
batallar enjaezando y con mis gualdrapas
¿Acaso en tus huestes podría ser arquero?
¿O mi Xochiquetzal caerás en mis trampas?
Yo quisiera poder siempre acuciarte
y nunca tener brida para olvidarte
¿Por qué en síncope ofuscas y atrapas?
¿O mi Yemayá seré tu embrujo con caldero?
Yo tendré pertinacia para alcanzarte
para que pueda al tórrido llevarte
¿Estaré mi ninfa por ti soñando muerto?
Yo quisiera a ti por siempre vislumbrarte
ya que en mi lecho, alma y mente acampas
¿Será que de ti mi Kuan Ying no me suelto?
Poesía original de @emiliolorivadxeneyra1
LA LENGUA DE LOS SIGNOS
Se puede llegar a pensar
que el ánfora de la oscuridad de la que bebemos
(y de la que por ansia nos mantenemos sedientos)
está resuelta por pinceladas de realidad sobre trasfondos de misticismo,
pues qué es un sueño sino un tiempo vertiginoso
en el que en su mayoría suceden deseos
disueltos, a veces,
por las desdibujadas sombras de absurdos periplos,
qué es soñar sino levitar en lo incierto
hasta sentirse dentro de este mundo y fuera,
quizá donde no habiten naturaleza ni reglas,
quizá donde no existan recuerdos ni quimeras;
y qué es nuestro
sino desdibujar la realidad a conveniencia
haciendo despuntes de un mismo verso,
perpetrando la soledad,
disolviéndonos en continuo desentendimiento.
Hoy que estamos solos,
titubeando silenciosos,
auscultando nuestro instinto,
medrando por las preguntas que nunca antes nos hicimos,
por fin nos damos cuenta del milagro de estar vivos:
estamos advertidos por la sangre en los ríos de los que antes vinieron,
por las viejas tumbas en los cementerios,
por las mudas tertulias de epitafios desvanecidos con el tiempo;
tenemos la advertencia inmediata de cada latido:
ya con su perorata acallada,
somos sombra tras sombra,
desubicados –
y encogidos.
Ya en el último auspicio,
cerca de todos los dogmas
o quizá de ninguno,
en los últimos cantos de nuestros decelerados versos
cerca del verdadero abandono de la filantropía,
somos sacudidos por el lento desvanecimiento
de lo que hoy llamamos sino
y en otros lugares entenderán como proceso:
el propio abandono, de facto,
es el único instante en el que existimos,
pues todo movimiento llega a su máximo
justo antes de considerarse extinto,
lo que para nosotros supone
el lenguaje de los signos,
la marcha sepulcral donde comunicamos
que dejaremos ya de ser oídos.
Cuando la negrura te ciega y el silencio te ensordece
te arrastras como la serpiente que muerde mi carne,
agonizante en busca de un rayo de luz.
Huyes de la noche
que te atrapa en sus sábanas.
Te expone al silencio
que a tus pensamientos
da voz, recluidos y ocultos,
del olvido presos.
No busques la luz, pequeño cordero.
Deja a tu rebaño atrás
que te priva de libertad,
y duerme en la noche
que te quiere cuidar.
Poesía original de @ms-barb
Una vela. Que atrape las tormentas y que ilumine mi camino. Con tela cosida en mundos exóticos y con fuego prendido en volcanes malditos. Con un mástil de madera bien sujeto y con vaguadas de cera mal cavadas. Con un destino fijado y con una sombra libertina. Con un cabo bien atado y con una mecha mal prendida.
Solo pido una vela, para surcar a los mares y para escribir a la vida.
Prosa poética original de @drwde
Hoy entiendo que hay tiempo y hay destino,
que el camino es una senda que diverge del sentido,
que no hay control sobre las horas, que no
existe tal cosa como el absoluto dominio,
que no hay enclave de expertos en una tierra
algo más esbelta que cuerda,
que no hay entendimiento que todo resuelva
porque sólo hay mentes sordas
y un hambre de saber que ya no aprieta.
Hoy veo bondad en los ojos de las personas porque
veo que el carisma crece a la vera de un espejo,
ayer sólo me veía solo en un mundo, insatisfecho,
cómo se han perdido las costumbres; yo, que
crecía pensando que el carisma se absorbía
de las grandes mentes que se descubrían al mundo
con dóciles palabras que trascenderían la muerte,
el absolutismo de lo bello estaba en la abstracción
del subconsciente, en la desidealización de lo perfecto,
en todo aquello que retuerce al amor perenne
que cambia de follaje cada invierno,
quizá la excusa del tiempo se ha vuelto endeble,
quizá la sorna en nuestro eco nos ha hecho ir a menos
y aunque hoy entiendo, también todo me sorprende.
Tengo los pies empolvados en nostalgia por algunas cosas que
sé que no siguen siendo, me he acompasado al ritmo lento
de las emociones simples, el mundo se ha hecho superfluo,
intransigente, olvidadizo, plañidero, perecedero,
cambiante; se ha empequeñecido, había sido excelso…
Por todo lo que supone hacer del final un hito
y de lo irreal un ejercicio, existimos,
y no hay razón que entienda que el tiempo sigue siendo breve
pero que nuestro capricho nos da un alcance infinito.
Poesía original de @joananiorte
Tal vez es tiempo
de dejar que las cosas fluyan,
de impedir que mi mano
siga estando atada a la tuya.
Cada vez que pasan los segundos
te voy queriendo menos.
Ya mis labios no me piden
a gritos tus besos.
Miro el pasar de las horas
que se llevan consigo
la esperanza de un amor eterno.
Pero eso ya no importa,
ya tu recuerdo no me hace daño
y lamento decírtelo,
pero, amor, ya no te amo.
Poesía original de @fragmentos-de-vida

Poema Malhadado por La chica laberinto.