La negra bella dama

Suena el teléfono en el salón vacío.
Nadie lo coge, se apaga el sonido.
El silencio inunda la oscura estancia
al mismo tiempo que el frío y la escarcha.

De repente el zumbido de un insecto
que hambriento se posa en el cuerpo.
Muerto.
Hace ya semanas se agotó el aliento,
justo el mismo día que llegó el invierno.

La negra bella dama
siempre te atrapa,
si no es hoy;
será mañana.

Un leve rayo de Sol entra por la ventana
iluminando la eterna, infinita calma.
Todavía reposa la cabeza tumbada,
todavía observa el techo, la mirada.

El reloj de la pared sigue girando,
a cada hora que pasa, grave gritando. 
Como siempre y para siempre contando
lo único eterno: el tiempo.

La negra bella dama,
ella y su guadaña,
no le importa donde estés
porque siempre te haya.

Quedan horas para la primavera
y de la solitaria alma en pena
ningún ser querido se acuerda.

Poesía original por raquelgb98.

Ya sé que el amor no da garantías
por eso mi amor te ofrezco mis días,
mis tardes de alegría,
mis noches de melancolía,
mis sueños, mis tristezas, mis más frías agonías,
y es que tú amor, mi amor inspiras,
para convertir mis sentimientos en las más dulces poesías.

Poesía original de Aldo López López.

Mi crimen no es quererte, tampoco lo es haberte matado y aún así desear verte, el verdadero crimen es que al buscarte inmortalizo el recuerdo, no hay nada más justo que la muerte.

Prosa original del usuario Le Salome.

Hoy soñé

Hoy soñé

Con un mundo libre,

Un mundo sin guerra y sin fronteras.

Soñé con un mundo a expensas de lo que era,

Sin esa mierda, escoria y calaveras.

Soñé con la humanidad,

Levantándose unidos queriendo todo olvidar,

Soñé con la humanidad en busca de la verdadera felicidad.

Limando asperezas y ocultando lo vivido,

La forma de prosperar en este llamado planeta vivo.

Vivo hace mucho, ahora intentando revivir,

Madre yo te ayudo,

Pues es realmente lo que me hace sonreír.

El verde de tus campos, de tus refugios

Que ya no hay tantos,

Pues leñadores enfurecidos

Bajo órdenes de altos mandos,

Cortaron, talaron, aniquilaron.

Y de esta forma manadas de animales a galope intentando huir,

De esta pesadilla y llegar a su fin.

De la misma forma bandadas intentando

Dejar a sus pies todas aquellas salvajadas.

Y así el aire cada vez más oscuro y contaminado,

Por todos aquellos despojos humanos,

Aquellos que piensan en uno como el primero

Y no en ti.

Pero al no poder rehuir la vida, 

Nuestra madre, tan fácil no puedes abandonar,

A aquella ya con arrugas y sin ilusiones

Quien sigue queriendo protegeros.

Y espera algún día enorgullecerse,

Que vosotros os convirtáis en sus discípulos.

No merecéis, vosotros, quienes habéis traicionado

Tantos amados compañeros,

Descansar dentro de nuestra madre,

Pues es como ensuciar con sangre una caricia.

Cuando el vecino sea vital ante el dinero y los vicios,

Cuando se respete al manifestante, al obrero y a sus hijos,

Que luchan por causas justas,

Luchan por ellos y todos tus habitantes,

Cuando el amor hacia ti y entre nosotros sea lo más importante,

Entonces sí, saldremos adelante.

Me dijeron que confiara y yo no puedo, lloro,

Cuando te golpean y te abren, para de tus entrañas alimentarse…

La humanidad para mí es un error ambulante.

¡Parad ya de vagar sobre su pura piel!

¡Parad ya de malherir a vuestra verdadera vida!

Que cada paso que dais más la marcáis,

Y crecer no la dejáis.

Ya que la libertad eres tú quien nos la ha dotado,

Y quien a ver, sentir oler y disfrutar nos has enseñado.

Nuestra libertad es libre hasta comenzar la de otro

Y quién más tolera es la Tierra,

Nuestra madre, nuestra fiel compañera.

Pues hoy soñé con ella,

Por verla sonreír una vez más,

Ya tarde es para borrar nuestras huellas y heridas

Pero no para disfrutar su bello corazón y su completa sabiduría.

“A nuestra madre.”

Andrea López Soto.

Santander, Octubre 2013.

Guerra y tristeza

Un mes pasa y trae otro mes.    

Las calles vacías esperan                        

 Llenarse de luz y colores.                       

¿No es triste conocer la muerte              

Donde triunfar puede la vida?                

El paso de los débiles, invisible,             

El grito de los cobardes, solitario,         

El corazón de aquellas personas, falso; 

Es la huella de la sociedad enferma.       

No se siente, más que pena,                    

No se escuchan más que gritos,             

No se observan más que heridas,          

Es la huella de la sociedad enferma.      

Desoladores cristales empañados,      

Reflejan  lágrimas, agonía, sangre;    

Suplicando libertad y esperanza,       

Es la huella de la sociedad enferma.   

Ya solo quedan pocos días,       

Y por fin seremos iguales,         

Esta pesadilla concluirá:              

Cuando la luz se apague.          

Andrea López Soto

Santander, Abril 2013

Pasas por el abismo de mis tristezas
como un rayo de luna sobre los mares,
ungiendo lo infinito de mis pesares
con el nardo y la mirra de tus ternezas.

Pasas por el abismo de mis tristezas

Este largo cansancio se hará mayor un día,
y el alma dirá al cuerpo que no quiere seguir
arrastrando su masa por la rosada vía,
por donde van los hombres, contentos de vivir…

Los sonetos de la muerte: II de Gabriela Mistral (Los sonetos de la muerte).