Es difícil deletrear mi nombre sin dolerse entre las piedras. Pero no te importó, fue más grande tu amor. Exploraste esos desiertos que no puedo abandonar para enseñarme la puerta de salida que aún no logro cruzar. Pero no te importó, fue más grande tu amor. Permaneces conmigo, deletreando mi nombre como si fuera una flor. Eres lo más lejano a la muerte; vienes de otro mundo, diferente, donde se acumula el viento favorable de mi felicidad.
Vaber | @res–non–verba
