Sleeping Beauty

La mañana comenzó a iluminarse y el sol, que apenas entraba por el hueco entre la cortina y la ventana, coloreaba levemente tus labios de rojo…

Tus pestañas y tu rostro monocromático me recordaban una fotografía antigua, bella, misteriosa, inacabada, tomada sin permiso…

Tu tórax apenas se elevaba, estaba hipnotizado por esa respiración matutina casi imperceptible…

Un aura entre la vida y la muerte adornaba nuestra cama, que por un instante me hizo desear detener el tiempo y dejarte en ese estado eternamente…

tú a mi lado, un fantasma, un sueño, un milagro, un deseo, el pestañeo final…
El vacío del precipicio a la orilla de la carretera frente al mar…

Ahí estás tú, igual que esta mañana, justo al alcance de la palma de mi mano…

Prosa poética original de niandra-in-the-moon

Te buscaba, te busco, ¿te buscaré?. Quizás lo último no, quizá ya te haya encontrado, pero más allá de eso, quizá ya me hayas encontrado entre tantas búsquedas. O bueno quizás te dejé encontrarme ¿no?. Pero al hacerlo ¿dejé de buscarte?

Prosa poética por Santiago Moscoso.

¿Puedes seguir aguantando?

Dejas todo a un lado. Dejas que todo pase. Vas caminando por las calles de la ciudad mirando cómo es el mundo ordinario. Cuando aterrizas y en serio prestas atención de todo lo que te rodea; te das cuanta que estás hecha mierda, eres un desastre total. Todo en ti está mal, tienes todo en desorden, el cuarto, la ropa, la vida; hasta tu cabello, ya no sabes cómo vivir.

Intentas moverte y no sabes para dónde. Tus sentimientos está tan agobiados que ya no sabes quién eres. Solo respiras, solo sientes que tu corazón late porque es la naturaleza del ser. Te das cuenta que estas vacía, echas un vistazo hacia el pasado y te extrañas. Antes eras una persona que tenías control emocional, seguías tus principios, sabías para dónde ibas, no hacías parte de la masa que no comprende el verdadero arte del universo; ahora eres uno de ellos. 

Estás en la calle, esperando para cruzar la cera y se te vienen todos esos pensamientos a la cabeza, por lógica te vas a desmoronar, es tanta presión que ya no aguantas el seguir disimulando tu “felicidad”, sientes que no vales nada, ya ni tienes idea de lo qué haces; es más, todo lo qué haces te sale mal que te frustras y te dan gana de salir corriendo y dejar todo abandonado, dejar todo a un lado, pero no quieres ser cobarde y vuelves a hacer fuerte. Solo te viene a la cabeza la frase de una canción “yo sé que lo voy a lograr”.

Prosa poética original de PD.

Bosquejos de amor

Rozar accidentalmente nuestras manos se convirtió en una tierna pero impetuosa necesidad de tocarnos el alma, de acercar nuestros cuerpos y envolvernos con los brazos con la innegable necesidad de decirnos al oído cuánto nos queremos.

Rozar accidentalmente nuestras manos se convirtió en ese lapso en el que la vehemencia de nuestro interior restalla y el exterior acalla.

Rozar accidentalmente nuestras manos se ha convertido en algo más significante que las últimas vacaciones de verano o que aquella vez que gané ese concurso de literatura.

La vez que rozamos accidentalmente nuestras manos se convirtió en un pequeño momento mágico que nunca olvidaré.

Y ni siquiera lo notaste.

Poesía original de Christian Kleriga.

Migajas

Tras el tiempo mutilado

Me sabe agrio quererte

De vuelta.

Después de todo lo vivido

Se redujo a un  ¨Adiós¨.

El océano de letras,

Sobrevino en sequía.

Hubo calles transitadas

Que ahora son tan estrechas.

Los orgasmos intercambiados

Enmohecieron en languidez.

Te tenia de a ratos,

De a pocos.

Y de aquel amor

Que nos tuvimos

Pereció en la soledad. 

Poesía original de La chica laberinto.

Estoy aquí.

No recuerdo el día
en que al mar le comenzaron a salir arrugas;
ni recuerdo el minuto exacto
en que te toqué por vez primera
y mi piel quedó en la ruina.

Tampoco recuerdo la noche concreta
en que mis anhelos fueron atropellados por la Luna
y quedaron idiotas;
no recuerdo cuándo empecé a patinar
hasta salirme del camino más sensato
y acabar chocando con alguien como tú…

Pero aquí estoy;
tras muchos años perdiendo
salud física y mental,
aquí estoy…
con las canciones rotas reparadas;
con mis versos pisando el acelerador
para huír al fin lejos de ti;
con los frenos que tus ojos rompieron arreglados;
con mis sueños adelantando por fin a tu recuerdo;
con el futuro puesto a punto
y lleno de combustible…

… Un combustible en el que ardes y te agotas.

Aquí estoy,
sintiendo que por fin
el Sol respirará tranquilo
y quizá, sólo quizá,
la Luna deje al fin de ahogarme.

Aquí estoy,
aunque cada día te pensaba
y la evidencia me sepultaba en flores muertas los oídos;
aunque los hechos me hablaran sobre ti
con lengua de hierro.

Aquí estoy,
con el aliento despejado al fín
de todo el mal olor
con que tu nombre manchaba
aquellos pocos besos
que intenté dar a otras mujeres
para intentar rehacer mi vida.

Estoy aquí.
Te superé.
Te esquivé.

Y al pasar por encima de ti,
escuché el dulce rumor de la tristeza
que me han contado que te aflige.

Parece que hiciste tan buena elección con ese hombre
como él la hizo contigo…

Al final resulta
que de los tres
el único que salió ganando he sido yo.

Así que jódete…
porque estoy aquí,
y tú ya (casi) no estás.

Te siento yacer lejos…
una silueta borrosa
tirada en el camino.

Sí, es un camino que quizá no debí tomar,
pero del que no me arrepiento en absoluto;
pues su recorrido fue tan amargo como bello
y lo utilizaré para saber a dónde quiero ir…

… Y a dónde no quiero volver.

Poesía original de Eros Ignem

Media Naranja

Me gustaría mucho decirte que te extraño, que jamás me hubieses quitado la posibilidad de continuar mirando tus ojos castaños y tus labios color rosa caramelo. Que la transparencia de tu mirada aun divagará silente en mi interior, y que cada abrazo que construimos, sigan ahí, dispuestos a ser nuestros como aquellas cientos de veces inmarcesibles. Con el arcoíris atravesando nuestro caminar, con nuestras manos unidas, inseparables, nacidas para sostenerse una de la otra hasta que el sol deje de brillar. Me gustaría que un día, cuando tus sueños te hagan viajar muy lejos, yo esté presente hermanando tu silueta, unidos en un mismo pecho. No es coincidencia que hayamos nacido compartiendo la misma galaxia. En mi memoria aun nos encontramos en cámara lenta presumiendo nuestras sonrisas, aprendiendo a vivir, respirando el mismo aire e incluso, conociéndonos mejor. Te extraño. Pedacito de ser humano transformado en latidos enamorados. Que la luna guie tus pisadas por caminos diferentes al mío, pero recuerda que juntos fuimos uno solo. Continúa durmiendo, que yo siempre velaré tus sueños dondequiera que te encuentres. Alma gemela. Media naranja. Siempre fuiste la otra mitad de mi vida. 

Prosa poética original del usuario Negakai.