Solo de piano

Y desnudos eran los ciervos que huían
por los bosques de su pubis,
buscando mis dedos, entrelazados, 
imaginé su sonrisa como albatros sedientos,
y les di de beber mi alma entera, 
bebed, bebed hasta secarme, 
bebed hasta la sequía más absoluta, 
y vuélveme a llenar.
Anhelo las lágrimas de felicidad,
mis ojos las ansían como 
materias primas,
con el fin de que mi navío
te hiera catastróficamente
hasta hundirnos en este abismo,
donde me hallo implorándote

Poesía original de pajaritas-para-muertos

Sabor a chocolate

Sabor ah chocolate

Des Ubicado, tratando de encontrarte en lugares donde no estas, lugares destruidos por luces extrovertidas que juegan con la piel del amanecer en nuestras miradas, me gustaría estar y compartir cada momento, sentir como nos dislocamos por el campus del desorden mental, de la incoherencia de nuestra existencia, somos incapaces de creer que esto acabo pero con sangre sacrifique todo mi amor y escrito a quedado en los pergaminos sagrados de china, allí tras la muralla están todos los momentos bellos y tristes que vivi a tu lado, ahora busco en lugares impertinentes lo que nunca encontrare si no era con tu amor ademas de tu cuerpo a mi lado. Entre luces y sonidos fuertes que rompen mi cabeza, sin dar respuesta a mis problemas creo poder olvidarte pero es tan imposible como describir la existencia divina. Acaso dios hace seres humanos para que sufran y entiendan lo importante y verdadero de vivir, todo esto a través de dolor, amor, odio y cada sentimiento que lleva a caminar la oscuridad, denominada así por la humanidad pero aceptada por dios. Mi amor ah llegado a ser tan maldito que nunca podré sentir satisfacción con otro cuerpo sin sabor alguno a chocolate.

Prosa poética original de Justo Hernández.

Mal de amores

Mal de amores…

Escuchas la misma canción
tres veces seguidas
porque la escuchabas junto a ella
y te ayuda a respirar;
o no la escuchas nunca en varios meses
porque su nombre encharca tus pulmones.

Pero eso no es morir…
Eso, es estar vivo.

Murmuras ese nombre cada noche,
y en tu piel se para el reloj…

Te vas rompiendo poco a poco,
aplastado por las flores
que laureaban vuestros labios.

Pero eso no es morir…
Eso, es estar vivo.

¿Sabes lo que es morir?

Morir es no tener tiempo para morir;
trabajar de ocho a doce horas
con la única meta de pagar la puta casa.

Morir es la monotonía pegando martillazos en el cielo,
haciéndote olvidar tus sueños poco a poco.

Morir en pensar en esos sueños
y encogerse de hombros;
conformándote con las telarañas del volcán.

Morir es tener miedo de morir;
inyectarle morfina a la luna
para que no moleste más.

Morir no es el mal de amores;
morir es dejar de amar y de odiar.

Morir es estar junto a alguien
sólo por miedo de estar solo;
morir es crear una vida
y luego preguntarte
si de verdad es lo que querías.

Morir es huir;
morir es traicionar tus ideales;
morir es dejar atrás el cementerio
para pasarte la vida en una tumba.

Así que no te quejes;
coge ese mal de amores que te mata
y piensa que esas ganas de morir
no son más que ansias de vivir.

¿Yo?

Me parece que estoy muerto.

Y me duele…

Poesía original de Eros Ignem.

El diccionario de las dolencias oscuras

La palabra tristeza originalmente significaba plenitud, ser llenado hasta el desborde de la intensidad de la experiencia.

El ser miserable hasta el desborde era una inmensidad de experiencia.

No se trata de desesperación,

o de distracción…

O de controlar el como se supone deberías de sentir.

Se trata de la consciencia total, de establecer el enfoque al infinito y absorberlo todo: el júbilo y el dolor, todo al mismo tiempo, sentir el mundo tal como es y el mundo como debería de ser, lo desconocido y lo incognoscible.

La cercanía

y distancia

y confianza

y el pasar del tiempo

y todos los que te rodean, que también están cursando por lo mismo.

Los romanos lo llamaban Lacrimae Rerum, las lágrimas de las cosas;

Yo las llamo dolencias oscuras.

Por John Koenig.

Quiero una cerveza helada, y la quiero tomar contigo kor, porque eres mi mejor amigo, no quiero salir a encontrar otros mejores, peores, más generosos o más borrachos y sé que necesito amigos ajenos a esto, necesito un día coger el teléfono y tener ganas de marcarle a alguien más, pero hasta que ese día llegue disfrutaré sabiendo que eres mi llamada más importante en el día.

Me preocupa el futuro kor y la verdad es que tengo miedo, un día solo desperté y lo supe: soy mortal y tú también y venga a saber dios por lo que tendremos que pasar, pero yo la paso mejor desde que eres parte de mi vida. Sé que no entiendes cuando todo el miedo se junta y me flagela mientras me  agranda y me achica en la ducha, yo tampoco lo entiendo y daría lo que fuera por no tenerlo, es más desagradable para mí que para ti y yo te amo y quiero ser una viejita valiente y no una viejita nerviosa como tú dices que voy a ser, quiero envejecer contigo vez, al menos hoy lo quiero y probablemente mañana también lo quiera.

Estoy harta de pelear, estoy harta de tener la razón, estoy harta de hacerte daño. Y estoy hablando por mí, porque no puedo darme el lujo de querer transcribir tu pensamiento solo para darme el placer de saberme amada. Te amo kor, con todas tus imperfecciones y tu genio de mierda y te amo en solitario, porque así me ames tú a mí, cada uno ama a su manera. La cosa es ser los dos felices y poder tomar una cerveza sin pelear, antes de pensar en la vejez no? 

La cosa es no pensar.

Diario personal – 17 de julio – Joyce Rodriguez
(via bebitadecolor)

Prosa original de Joyce Rodriguez.

Bajo el puente

Lo sabía…

Por primera vez en años,
comenzaron a humear unos destellos de victoria,
amasados sobre las ascuas de mil derrotas.

Por primera vez en años,
tenía ganas de luchar;
de matar de hambre a los malos recuerdos
para que no siguieran devorándome.

Mi corazón volvió a cocerse poco a poco
en un caldo de sabrosas ilusiones…

Pero nada sirve.

Siempre ocurre algo
que le raja el estómago
a todos mis proyectos;
siempre ocurre algo
que me hunta el pecho de barro;
que se pega al aire que respiro
y tira de mí hasta dejarme de rodillas,
clavado a una esquina de mi cuarto,
esperando a que el techo se derrumbe
y ya no tenga nada…

Y entonces el hambre llenará mi piel de polvo;
y el frío pegará los virus a mi carne;
y los demás encogerán sus hombros
al preguntarse dónde estoy,
mientras siguen con sus vidas…

Y al final
el tiempo lamerá mis huesos muertos,
mientras limpia el hedor
que este mundo dejó en mí…

Mientras en silencio,
el viento me pregunta qué pasó.

Poesía original de Eros Ignem.

Noches Húmedas.

Los relámpagos dicen secretos en las afueras de mi ciudad, los barcos llegan al puerto, traen recuerdos que navegan en el silencio de las personas que miraron al mar y se perdieron en su pensamiento, no sabemos cuando se irá la tormenta pero siempre traerá a la orilla sueños fracasados, porque fuimos maldecidos al esperar el oleaje. 

Poesía original de Monica Olivares.