Mal de amores…
Escuchas la misma canción
tres veces seguidas
porque la escuchabas junto a ella
y te ayuda a respirar;
o no la escuchas nunca en varios meses
porque su nombre encharca tus pulmones.
Pero eso no es morir…
Eso, es estar vivo.
Murmuras ese nombre cada noche,
y en tu piel se para el reloj…
Te vas rompiendo poco a poco,
aplastado por las flores
que laureaban vuestros labios.
Pero eso no es morir…
Eso, es estar vivo.
¿Sabes lo que es morir?
Morir es no tener tiempo para morir;
trabajar de ocho a doce horas
con la única meta de pagar la puta casa.
Morir es la monotonía pegando martillazos en el cielo,
haciéndote olvidar tus sueños poco a poco.
Morir en pensar en esos sueños
y encogerse de hombros;
conformándote con las telarañas del volcán.
Morir es tener miedo de morir;
inyectarle morfina a la luna
para que no moleste más.
Morir no es el mal de amores;
morir es dejar de amar y de odiar.
Morir es estar junto a alguien
sólo por miedo de estar solo;
morir es crear una vida
y luego preguntarte
si de verdad es lo que querías.
Morir es huir;
morir es traicionar tus ideales;
morir es dejar atrás el cementerio
para pasarte la vida en una tumba.
Así que no te quejes;
coge ese mal de amores que te mata
y piensa que esas ganas de morir
no son más que ansias de vivir.
¿Yo?
Me parece que estoy muerto.
Y me duele…
Poesía original de Eros Ignem.