Maldito será siempre mi nombre

A qué ser feliz entre tanta muerte 
entre tantas noches de húmedos sueños 
de besos pixelados 
de rasguños virtuales 
explosionando en tu ausencia 
desde mi propia ausencia. 
a qué odiarte cada mañana 
con mi boca muerta hace años 
y mis manos muertas un poco más 
con mi cuerpo desterrado 
y mi voz pidiendo a gritos un suspiro. 
A qué tratar de flagelarme en tu recuerdo 
como si comiera una vez más de tu carne 
madre hermana hija compañera 
niña arcoiris 
ángel polilla 
A qué tratar de borrar tu risa de mi espalda 
haciéndola parte del mito de mi sangre 
encadenado a tus caderas 
perdiéndome en mis propios lupanares 
en el fornicio de las teclas 
maldiciendo mi nombre 
maldiciendo mi respiración.

Poesía original de Jorge Sandoval.

Poema de no te extraño

Poema de no te extraño
Porque yo no te conozco
Y no te conoceré.

No hay extraños conocidos, 
No hay extraños en verdad. 

No hay soledad,
No hay lagrimas,
No hay dolor,
No hay comodidad.

Quiero escarbar la cascara de mi alma
Para poder exprimir lo que salga 
Y buscarte en la pulpa de mis sentimientos.

Quiero encontrarte.

No puedo parar de buscarte.

Y no se quien sos.

Tus ecos recorren los renglones de mis hojas
Tu nombre impregna los océanos de mi almohada. 
Muero por conocer tu identidad.

Poema de no te extraño.
(Punto final)

Poesía original de Agustin Scuoteguazza.

Mirando el reloj

Me gustaría que el reloj comenzara a hablar

y me contase ahora sobre mi vida.

“En esta semana dormiste 42.07 horas, caminaste por otras 30.35;

hiciste el amor en un promedio de 124 minutos…”.

Que tuviera una bocina – bocina, porque

la boca miente, y peor que eso, convence -.

No quisiera que dijera bueno o malo, 

sino, esto y el otro.

Ni siquiera que recomiende caminar más o dormir menos,

porque inmediatamente se sentiría en confianza.

-Y nadie quiere una voz alardeando debajo de ropas en el suelo-.

Pensándolo bien, dejémoslo así,

Hasta el tic tac en ocasiones me molesta, me acosa.

Ya recordé que por algo lo compré sin siquiera alarma.

– me da el reloj más mudo que tenga, por favor.

– tenemos este nuevo modelo, no dice ni la hora.

– perfecto, me lo llevo.

Poesía original por Jonatán H. Andrade.

Después de todo

Me encantan los párrafos que inician con un “después de todo”. Siempre son tan contundentes, impactan por completo en la historia y advierten una reflexión que concluirá con lo acontecido. Después de esta frase viene el momento de encarar la verdad y retornar la vista al trama principal: una novela, un cuento, un poema, una vida, todo necesita un “después de todo”. Ese algo que indique cuándo detenernos, pensar y reafirmar camino o recostarse en el lodo. La gran revelación, el final, que se espera como escritor, sea importante; como lector, que sea satisfactorio y como quien lo vive, que llegue para bien, siempre para bien, aunque claro está, aquella frase es usada comúnmente para todo lo contrario: esos finales desgarradores, que te estremecen y hacen pensar que no sirvió de nada el esfuerzo, que todo resultó ser de una manera diferente, que pase lo que pase siempre estarás jodido después de todo.

Narración original de Jonatán H. Andrade.

Uvas verdes (Fragmento)

…era aún temprano y recordaba como aquel día, hace más de cinco años, despertaste primero, te estiraste, y me volteaste a ver con un ligero movimiento como para no levantarme, comenzaste a pensar qué hacer mientras tanto. Bajaste un pie de la cama apenas tapada, te quedaste mirando el techo, el humo del cigarro que recién apagaste hacia giros violentos por la ventana que quedó abierta. Movías tus manos, acariciabas tu vientre – aún no sé que era más suave, si tu vientre o tus manos, a mi me gustaba estar en ambos; y aunque a veces caía de tus manos, sabía que siempre estaría contigo en alguna parte de tu vientre y que tu piel me recordaba cuando posabas tus dedos por aquellos espacios en los que alguna vez estuve-.

Cuento corto original de Jonatán H. Andrade.

El rey esclavo.

El desgano, la derrota, el abatimiento.
El perdedor, vencido, moribundo.

Reconocer que funciono a cuerda,
Reconocer que el amor se esconde 
Escuálido detrás de la luna.

Un bostezo exponencial. 
Y un final divorciado de cualquier principio.

El vago,
En un trono de cajas y bolsas negras
Despidiendo un olor a mierda.

El vago es rey, dictador, presidente…
De un estado venido a menos llamado vida.

Con su cetro omnipotente se pega latigazos.

En su lagrima se refleja el cielo.

Poesía original de Quilla (PSEUDOCLICK).

Divagación

Siempre que miro al sol pienso: ¿por que no se deja ver?
¿por que quema mis ojos? ¿por que nadie entiende?
Las razones que tengo cuando veo gente de traje
para creer que son solo ladrones es simple, ellos sonríen (los del traje).
Y aunque quisiera fumarme un cigarro en mi cielo, no podría,
por que como todos saben hay ángeles cuidándonos.
E sarcasmo me pesa. Hace un par de días le dije a una muchacha que la amaba y me besó, lo raro fue que yo no la besé. 

Prosa poética original de Como el sol

Hambre de insomnio.

La noche esta fría se vuelve rutina

Es de aquellas noches en las que el insomnio

Dinamita las embajadas del sueño.

Esta vez no hubo muertos ni heridos

El insomnio no ha conseguido su objetivo

Pero tu voz aprovecho el caos y el barullo

Y en mi distracción se merendó todos mis murmullos.

Como ágil fantasma en mis sueños entro

Como una gata en noche sin luna se escabullo

Los ladridos de los perros no le hicieron el menor obstáculo

¡Qué distracción!

Tu silueta se ha paseado desnuda por mi puerta

Sin ningún rasgo de pudor, ¡pero eso sí!

Con mucho valor

Corriendo el riesgo que la atrape entre las redes de mi voz.

¡Y no estoy loco! No estoy cuerdo. No estoy dormido. No estoy despierto.

Es el mundo de los sueños ¿existo?

¡Pies arriba existo!!

Pies en el suelo existo.

Te he visto jugueteando, sonriendo, llorando

Te he visto llamando a todas tus muñecas.

Te he visto arrancando sus cabezas.

Te he visto detonando en mi silencio.

Te he visto extrañándote.

 Te he visto queriendo atraparme.

 ¡PERO NO EXISTO!  Atrapas aire

Yo extrañándote atrapo aire

. ¿Despierta todavía duermes?

Despierto te contemplo.

No quiero volver a alucinarte, quiero tenerte cerca

 Te tuve tan cerca. ¿Existo?

Te tengo tan cerca ¿existes?

Nuestras miradas presionaron el gatillo

Al mismo tiempo que el destino

Han coincidido del otro lado de un millón de caminos.

Espero y toques la puerta, espero y me abras la puerta,

Mañana cuando me sueñes

Mañana cuando te sueñe

Mañana cuando corramos juntos sin piernas

Mañana cuando vayamos de la mano sin manos

Espero y toques la puerta espero y me abras la puerta.

Espero y toques la puerta espero y me abras la puerta

Poesía original de David Samus.

Nota de despedida

Si cuando estoy contigo, es cuando más solo me siento, ¿vale la pena seguir? Ya no es amor, ya no es querer; solo hay sufrimiento, solo hay soledad. No me dices nada, ¿ya no confías en mí? ¿Cómo quieres que me quede si ya no encuentro razón para hacerlo? Hay desesperación, solo hay soledad. No sé dónde quedaron las caricias, no sé en qué momento se marchitaron las sonrisas. Nunca creí que llegaría el momento en que sintiera tanto dolor al verte. Me lastimas, me corrompes, me hieras, me estás destruyendo, y lo peor de todo, es que tú te das cuenta, y sin importarte sigues matándome en vida… Dime, ¿qué fue lo que hice mal?, ¿en qué momento me equivoqué?, me gustaría que tan solo me miraras a los ojos y me respondieras. Si tan solo supieras, si tan solo te dieras cuenta de cuánto es que te sigo amando… Me mata hacer esto, pero es mejor que me vaya. Desapareceré de tu vida. Mi estancia junto a ti cada día se ha vuelto más irrelevante, pues es mejor que concluya, es mejor que me marche. Solo recuerda que tú fuiste la primera, seguirás siendo la única; nunca te dejaré de amar.

Prosa poética original de Murillo (TrueColoredBlack).