Noviembre contó los otoños de tu ausencia.
Poesía original del usuario Alecberumen.
Noviembre contó los otoños de tu ausencia.
Poesía original del usuario Alecberumen.
Hace un par de días leí algo que puso mi mundo de cabeza, o en su defecto me hizo poner los pies sobre la tierra. En cualquiera de los dos casos me dio la cachetadita que necesitaba, esa que te dice “¡Eh güey, pon atención!”. Puedes no creerme si así lo deseas. Es más, te pido que por favor no me creas. Pero si algo de lo que voy a balbucear te parece interesante, te suplico que lo hagas tuyo.
“Hay algo que la fotografía a color jamás podrá captar, y eso es la esencia de las cosas. Dicen que cuando quieres conocer a una persona, debes sacarle una foto a blanco y negro, no te distraerás con los colores y sabrás encontrar lo que andas buscando. Yo siempre te vi en blanco y negro y era lo que más me gustaba de ti”
En ese momento pude darme cuenta porqué nunca me gustó la frase “Ha llenado mi mundo de colores”, porque aún sin saberlo, lo que me gustaba de ti eras tú y no lo que veía en ti. Nuestra historia fue así: en blanco y negro. Una historia que en realidad parece historia, de esas en las que la fantasía y el drama no eran lo más importante, donde no se vive felices para siempre y tampoco se tiene un final feliz.
Realmente amé el día que nos tomamos esas fotos, ahora es el único recuerdo que tengo de nosotros (eso y las cientos de historias dentro mi cabeza). Y porque son lo único que me quedó de ti, las cuales quedaron guardadas en una carpeta dentro de otra carpeta dentro de un par más en el disco duro de mi computadora. Perdidas entre archivos y documentos que ya no uso nunca más, pero que no borro por si algún día los llego a necesitar; y aunque sé que eso no pasará, no me atrevo a deshacerme de ellos. Permanecieron allí guardadas desde el día de tu partida, al otro lado del universo y había prometido no abrirlas jamás, hasta hace unos días que leí aquella frase; eso cambió el rumbo de las cosas y entonces las busqué. Carpeta tras carpeta y las encontré.
Primero me puse triste. Aquellos recuerdos que mantuve aislados por tanto tiempo, finalmente tenían su oportunidad de destruirme y no la desperdiciaron. Lloré hasta quedarme sin lagrimas y un poco más. Incluso lloré con los ojos secos.
Después de un par de interminables horas por fin pude recuperar la calma. Ya estoy tranquilo y ya casi no me dueles. Me tomé la libertad de escribirte una carta en la que incluyo este escrito y un par de fotografías nuestras en blanco y negro. Incluyo también una fotografía que acabo de tomarme, espero que notes que mi mirada ya no es de nostalgia y tristeza, sino que ahora refleja esperanza y alegría.
Estoy a muy poco de alcanzarte y espero que esta carta te llegue antes de que los globos se desinflen.
Te veo en las estrellas.
Sinceramente, Herr Sanz.
Hoy por hoy, el silencio calla las voces de los que no son amados. Despidiendo por momentos todo deseo de apagar el interruptor de la vida, del color. Hoy te veo, nuevamente, y me enfrasco en olvidarte. Es una tarea difícil, a decir verdad.
Amarte, no es tu culpa niña, no es tu culpa. Mi impulso me ha llevado a cometer suicidio emocional. Te pierdo, cada día que pasa. Sólo sé que nunca serás mía. No lo digas, no lo expreses, no me mires, no me mientas, por favor.
Grandes hazañas haríamos si estuviéramos juntos, pero se que todo es pasajero, inhábil, incoherente. pésimamente idealizado. Todo, bajo el manto de lo absurdo, de lo inculto, de lo efímero.
Te veo, de veras te veo, y deseo, de veras deseo, provocar en ti algún impulso que aparente el buscarme un día más. Sé que soy como ese pequeño punto y aparte, esa señal que denota la ausencia, la soledad.
No quisiera alejarme de ti, lo juro. Pero es imposible. No podría contener la esperanza enfrascada en el bote de duraznos en almíbar un momento más. Te vas, como todas, y me dejas, como siempre a la deriva.
Olas del silencio, acallan mi voz. Mis palabras se borran sutilmente de mi boca; la sonrisa se apaga por momentos, Creo que volveré a retomar las cadenas de opresión del corazón. Nunca antes, nunca, pero nunca, desesperé en el concepto de encontrarte. Sé que todo acabo, y que más da, a veces el silencio dice más que mil palabras.
Punto y aparte. Se esfumo mi conciencia. Mi libertad para pensar carcomió mi deseo de soñar, de amarte, de pensar por un momento en que la vida no es más que una ruleta de azar, donde pierdo, y sigo perdiendo sin parar.
Prosa poética original de Manumdez.
no hay nada más bello
que la locura
explorar
cada rincón de tu mente…
el rincón más incognito
y expandir tu mente
hasta
atragantarte
y morir como una flor marchita
dentro de tu cuerpo
vacio
muerto
quiero matar mi cuerpo y vivir del alma.
Poesía original por Cona-zepam.
Poesía original por el usuario Clona-zepam.
Ahora solo queda que la magia haga su trabajo… podremos estar distantes por diversas situaciones pero siempre juntos en cada sonrisa que le regalo al tiempo.
El amor que me quema
El amor que te pide tu regreso
Que no sabe que hace con mi vida,
Vida tuya que te pide tu regreso,
Que no sabe lo que quiere pero no quiere perderte,
Amor te lo ruego
Quédate conmigo
El tenerte cerca para respirar,
Es el amor lo q te pide mi corazón desolado,
Que sueña con tus besos,
Para poder seguir luchando
Cada día,
Cada instante,
Cada momento,
Dulzura de la vida,
Más bien de la mía,
Quédate conmigo te lo pido
No te alejes vida mía.
Poesía original por el usuario Bruno-rt.
La primera vez que lo vi fue en una reunión familiar, parecía un chico amable y no puedo negar que era bastante atractivo. Mi prima me dijo que lo conocía de años, pues los padres de ambos eran buenos conocidos. Se comportó un poco serio al principio pero eso cambió cuando mi prima optó por acercarse y hablarle, yo decidí seguirla para no quedarme sola y que alguna tía aprovechara para interrogarme.
_ ¡Hola!_ exclamó mi prima.
_ Hola, Circe_ dijo él mientras esbozaba una delicada sonrisa.
_ Mira, te presento a mi prima, se llama Samantha, dile “Sammy”.
_ Hola, Sammy_ dijo con una voz muy provocadora, de esas que causan escalofríos en la espalda_. Yo soy Rafael.
Los tres estuvimos platicando un rato y me enteré de que, a pesar de conocerse desde hace tiempo, mi prima y Rafael no eran muy amigos, escasamente se veían y no iban más allá de un saludo de conocidos. Al poco rato la conversación se tornó casi exclusiva de ellos; al parecer nunca habían tenido la ocasión para sentarse y platicar amenamente, hasta ahora. Decidí retirarme y dejarlos solos un rato, pues me agradaba ver que mi prima estuviera contenta.
Al caer la noche casi todos los invitados se habían ido, excepto Rafael, él se encontraba aún charlando con Circe en las escaleras del pórtico; en ese momento supe que entre ellos había nacido un sentimiento especial, como pertenencia, que los uniría tan fuerte que no podrían estar separados. Después de esa noche, mi prima y Rafael comenzaron a frecuentarse; sabían que debían aprovechar cada momento que tuvieran hasta que el período de vacaciones terminara y ambos tuvieran que regresar a sus atareadas vidas escolares.
Mi prima y yo nos contábamos todo, éramos confidentes y nos cuidábamos una a la otra. Yo sabía que ella tenía varios pretendientes que aguardaban su regreso a la escuela, también sabía que Rafael estaba consciente de ello, pues desde la primera charla que tuvimos había demostrado ser bastante astuto.
Todo hasta ese punto iba muy bien, pues por primera vez en la vida Circe se había interesado por un chico más allá de los detalles materiales o de las superficialidades que acarreaban ser una “chica popular”. Ella era sumamente vanidosa, le importaba muchísimo lo que los demás pensaran de ella, por lo tanto siempre tenía que lucir espectacular. Su vida se basaba en una fachada, aparentar y verse bien para la sociedad era lo único que le interesaba. Pero había empezado a cambiar, a mostrarse como en verdad era, desde que Rafael se había plantado en su camino; el único defecto que él tenía es que no solía dar lo que a mi prima le fascinaban: flores.
Se acercaba el día de los enamorados y mi prima esperaba recibir un montón de flores de todos sus pretendientes y amigos, principalmente de Santiago, un muchacho de su escuela con el que todas las chicas querían estar, era considerado el más guapo y obviamente tenía que estar con Circe, no sólo porque le gustaba, sino porque significaba más prestigio para ambos; yo ya lo veía: Santiago y Circe, la pareja más bonita de la escuela.
El vínculo entre Circe y Rafael había perdurado incluso después de que regresaron a clases pero llegado el día del amor y la amistad ese vínculo se debilitó. Tal como Circe lo esperaba, recibió decenas de flores y halagos; se suponía que ese día iba a ver a Rafael pero un repentino cambio de planes postergó su encuentro hasta dos días después.
Pasados los dos días Rafael le confesó a Circe la intención que tenía para el día de los enamorados: él había comprado un gran ramo de rosas para obsequiárselo a mi prima, pero debido a la prórroga de su encuentro las flores se habían marchitado. Rafael le explicó a Circe que a pesar de su esfuerzo por mantener vivas las flores, éstas murieron debido a que él no tenía la menor idea de cómo cuidarlas. No sé si mi prima se dio cuenta, tal vez sí y no le dio importancia, pero sé que a Rafael eso le dolió bastante.
Pasaron algunas semanas después de ese incidente y casualmente me encontré a Rafael en un parque.
_ ¡Ey! ¡Rafa!_ grité para que me viera. Volteó y caminó hacia mí.
_ ¡Hola, Sammy! ¡Cuánto tiempo!_ exclamó mientras dejaba en el suelo una bolsa para sentarse junto a mí.
_ ¿Qué haces por aquí?_ le pregunté.
_ Ah, vine a comprar unas cosas que necesito; mira_ de la bolsa sacó una pequeña maceta azul de bordes dorados con una cajita de semillas dentro_. Son semillas de malva; he estudiado un poco sobre el cultivo de flores y pienso plantar algunas.
_ ¡Qué bonito! ¿Y ya tienes a quién CIRCE regalárselas?
_ ¡Jajaja! Tal vez_ al mencionar a mi prima se sonrojó un poco y terminó diciendo: _bueno, me agradó verte pero ya debo irme, cuídate mucho. Adiós.
Pasaron cuatro meses desde que vi a Rafael en el parque. Durante ese tiempo mi prima había regresado a ese estado de superficialidad, ya casi no hablaba sobre Rafael y volvía a interesarse por ser la más popular de su escuela.
Casi era el cumpleaños de Circe y habíamos acordado que lo pasaríamos juntas. Sucedió el día tan esperado y cuando llegué a su casa noté lo feliz que estaba con todos los regalos que había recibido.
_ ¡No lo vas a creer, prima! ¡No lo vas a creer!_ repetía casi sin aliento.
_ ¿Qué? ¿Qué pasó? ¡Cuéntame!
_ ¡Adivina quién vino a regalarme flores y me pidió ser su novia!
_ ¡Ay! No sé, ¿Rafael?
_ ¡No! Cómo crees. ¡SANTIAGO!
_ ¿De veras?
_ ¡Sí, mira!_ de una mesa apilada con regalos tomó unas enormes orquídeas azules que se encontraban dentro de un jarrón transparente con una especie de agua gelatinosa.
_ ¡Están bellísimas!_ le dije.
_ ¡Lo sé! ¡Le habrán costado unos novecientos o mil pesos!
_Oye ¿y Rafael no vino? ¿No te regaló algo? Apoco no te felicitó.
_Sí, sí vino, pero ¡bah! Fue algo incómodo porque aquí estaba Santiago. Lo único que me dejó fue esa flor chiquita de ahí, la que está en esa maceta azul, creo que es una malva, de esas que crecen donde sea.
Narración original por el usuario Limonzuelo.
Dos geometrías imperfectas que se acercan lentamente, con cautela, cargadas de temores, temblorosas, con cuidado para no herirse, escondiendo sus ángulos más agudos.
Desgastadas, buscan en los besos consumirse, borrar las rectas de su anatomía. Abstracta materia que se funde sin lógica, sin límites. Belleza primitiva, sin reglas ni proporciones, combinación de instintos primarios. Serie de errores aleatorios. Amasijo indefinido de sentimientos que explotan sin dejar supervivientes.
Prosa poética por la usuario Noches Desveladas.
La metamorfosis de consiste en arrastrase en sus memorias con tristeza, envolverse en sábanas por diez semanas, y despertar entre lágrimas viejas, resquebrajándolas para revelar las alas.