Tan líquidas que cuando nos abrazábamos sentíamos que ya no nos podíamos separar.
Digo tu nombre y lo veo salir como humo, veo como las letras se pegan en las paredes.
A veces todo vuelve y se queda en mis pulmones, y no me deja respirar;
Y te extraño Y te extraño Y te extraño.
Siempre tengo miedo a que me digas que te tienes que volver a ir.“
Etiqueta: submission
Centinela herido.
Ahí en ese patio fúnebre y tétrico
Alguna vez hubo un jardín
Regado con las aguas de la ilusiónSembradas las esperanzas
En todo el año, en cualquier temporadaCrecían imponentes flores de bellos colores
De este cuidaba un centinela de rojo corazón
Noble y sin malicia, cual si fuese otra flor.
Furtiva sombra en la noche entró
Una semilla pútrida plantó y pronto enraizóSilenciosamente contaminó todo el Edén Quien de muerte enfermo y sucumbió.
Abyecto se volvió, ruin destino cruel
Las flores con lepra se deshicieron.
Todas las hojas en cenizas se convirtieron.Por los suelos espinas con veneno surgieron.
Y el centinela de antes rojo corazón
Se ensombreció,
Clavose al piso con los ojos apagados e iracundos
El rojo en gris transmutó como piedra sin sabor
Seco y gélido su corazón,
Todo en odio lo volvió.
Poesía original de @xangelxsotelox
Ahí en ese patio fúnebre y tétrico
Alguna vez hubo un jardín
Regado con las aguas de la ilusión
Sembradas las esperanzasEn todo el año, en cualquier temporadaCrecían imponentes flores de bellos colores De este cuidaba un centinela de rojo corazónNoble y sin malicia, cual si fuese otra flor.
Furtiva sombra en la noche entro
Una semilla pútrida planto y pronto enraizóSilenciosamente contaminó todo el Edén Quien de muerte enfermo y sucumbió.Abyecto se volvió, ruin destino cruel
Las flores con lepra se deshicieron
Todas las hojas en cenizas se convirtieron
Por los suelos espinas con veneno surgieronY el centinela de antes rojo corazón Se ensombreció.Clavose al piso con los ojos apagados e iracundos
El rojo en gris transmutó como piedra sin sabor
Seco y tétrico su corazón,
Todo en odio lo volvió.
LA LENGUA DE LOS SIGNOS
Se puede llegar a pensar
que el ánfora de la oscuridad de la que bebemos
(y de la que por ansia nos mantenemos sedientos)
está resuelta por pinceladas de realidad sobre trasfondos de misticismo,
pues qué es un sueño sino un tiempo vertiginoso
en el que en su mayoría suceden deseos
disueltos, a veces,
por las desdibujadas sombras de absurdos periplos,
qué es soñar sino levitar en lo incierto
hasta sentirse dentro de este mundo y fuera,
quizá donde no habiten naturaleza ni reglas,
quizá donde no existan recuerdos ni quimeras;
y qué es nuestro
sino desdibujar la realidad a conveniencia
haciendo despuntes de un mismo verso,
perpetrando la soledad,
disolviéndonos en continuo desentendimiento.
Hoy que estamos solos,
titubeando silenciosos,
auscultando nuestro instinto,
medrando por las preguntas que nunca antes nos hicimos,
por fin nos damos cuenta del milagro de estar vivos:
estamos advertidos por la sangre en los ríos de los que antes vinieron,
por las viejas tumbas en los cementerios,
por las mudas tertulias de epitafios desvanecidos con el tiempo;
tenemos la advertencia inmediata de cada latido:
ya con su perorata acallada,
somos sombra tras sombra,
desubicados –
y encogidos.
Ya en el último auspicio,
cerca de todos los dogmas
o quizá de ninguno,
en los últimos cantos de nuestros decelerados versos
cerca del verdadero abandono de la filantropía,
somos sacudidos por el lento desvanecimiento
de lo que hoy llamamos sino
y en otros lugares entenderán como proceso:
el propio abandono, de facto,
es el único instante en el que existimos,
pues todo movimiento llega a su máximo
justo antes de considerarse extinto,
lo que para nosotros supone
el lenguaje de los signos,
la marcha sepulcral donde comunicamos
que dejaremos ya de ser oídos.
Hace ya un tiempo, me encontré con un conocido en un centro comercial. Éste antes de preguntarme como estaba dijo “estás mas gorda”.
Nunca me vi a mi misma como una persona gorda, pero ese día me sentí como tal. La seguridad que poseia en ese momento se desvaneció, y cuando él se fue… yo ya solo quería refugiarme en mi habitación.
Estaba de compras y a partir de ese momento, la ropa dejó de gustarme; solo podía ver a una chica gorda en el espejo.
No se lo conté a muchas personas, solamente a dos. Ninguno me reconfortó lo necesario, entonces supuse que esta persona tenía razón. Tampoco tomé una decisión inmediata, a veces despertaba sintiéndome segura, fuerte y valiente… y a veces simplemente no me sentía nada ni nadie.
Ahora estoy mucho mas delgada de lo que estaba aquel día. Pero sigo sin sentirme suficiente.
Narración original por BMAR (@libroabiertobmar)
Círculos
Me muevo en círculos concéntricos,
perfectos círculos viciosos de arena blanca
que se va metiendo por los pliegues de mi cama,
de mi ropa,
de mi vida a solas.
Volcán en erupción mis días,
de lava las noches que me arrastran en sentido inverso
para clavarme en el núcleo de algún infierno,
menos yo en cada viaje,
más otra,
más pálida,
más sutiles las líneasde mis manos vacías.
© Paula Julia
Poesía original de @pumpumita
Más que todo eso
Me contaron que el amor brillaba fuerte
cuando todo estaba oscuro,
y que el encierro es parte de ser libres.
Que oponerse no estaba tan mal después de todo
y un corto periodo nos separa de volvernos destructibles.
¿invisibles?
Que somos tan frágiles que nos hace llorar el viento
y que olvidamos el don con el que crecimos,
que actuamos más a veces para evitar parecernos
y ocultamos por miedo aquello que vimos y vivimos.
Que no denunciamos, que lo hacemos demasiado,
que vivimos el exceso,
que perdemos el control por un beso.
Que perdemos el hambre por las ganas, o las ganas por el hambre,
que olvidamos el orden de los sucesos.
Dicen que no tenemos alma o que tenemos poca,
que morimos por la boca, que nunca estamos ilesos.
Que el verbo se hizo carne y la carne se volvió loca,
supongo que eso somos y vos más que todo eso.
A Lorena.
Poesía original de @rhedermc
Deja, cordero, la luz
Cuando la negrura te ciega y el silencio te ensordece
te arrastras como la serpiente que muerde mi carne,
agonizante en busca de un rayo de luz.
Huyes de la noche
que te atrapa en sus sábanas.
Te expone al silencio
que a tus pensamientos
da voz, recluidos y ocultos,
del olvido presos.
No busques la luz, pequeño cordero.
Deja a tu rebaño atrás
que te priva de libertad,
y duerme en la noche
que te quiere cuidar.
Poesía original de @ms-barb
Una vela.
Una vela. Que atrape las tormentas y que ilumine mi camino. Con tela cosida en mundos exóticos y con fuego prendido en volcanes malditos. Con un mástil de madera bien sujeto y con vaguadas de cera mal cavadas. Con un destino fijado y con una sombra libertina. Con un cabo bien atado y con una mecha mal prendida.
Solo pido una vela, para surcar a los mares y para escribir a la vida.
Prosa poética original de @drwde
Ojo de Girasol.
Rosal celestial, vive infelizmente.
Tulipán estigio, de falaz seño,
finge que eres fiel, miente consciente
no me asombras, tu camelo fue un sueño.
Flor traicionera, famélico abrojo.
Sardonia de perversidad agnada
Alaba sin perder tesón y arrojo
mi amor bendita de ensueño esperada.
Girasol astral de terrenal ojo
observa al sol nacer, gira a su antojo
soporta la secesión de mi mano
que tu campo mata y te hace regalo.
Enclavado gira al alcorque de mi amor
observa sus pasos, no pierdas fragor
tu nuevo sol es ella, aquélla mía
recítale poemas, cántale de día.
Enseña a todas las flores, que aprendan.
Diles porque tu onírico amarillo
persigue con dulzura todo el brillo
del amor encendido que en mi adentra.
Poesía original de @illustrated-adventures (AAR).
