(Me avergüenzo de mí hasta los pelos
por tratar de escribir estas cosas.
¡Maldito el que crea que esto es un poema!)

Fragmento de Algo sobre el poema de Jaime Sabines

¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras
me dirás que te amo? Esto es urgente
porque la eternidad se nos acaba

Fragmento de Te quiero porque tienes… de Jaime Sabines

Nadie posee nada en esta calle.
Las cosas se acumulan
en cajas, en números,
en miedos vigilantes
que se suman como otra cosa más
a las palabras impuestas.

Fragmento de Tan antiguo esto de robar un sueño de Paulina Vinderman (La otra ciudad).

Desconcilio. Me desgarro la boca pero no hablo. Cientos de corredores, miles de corredores,
un corredor, otro corredor, los recorrí todos, todos los conozco. Mi cueva es de pizarra,
yo ya nada digo, espectáculo del conocimiento, religión de pizarra. Soy la ventrílocua, la que corre cantando por los corredores de plomo, con voz de pizarra. Que sólo el fraude era verdad. Velar desquiciada para que esta máscara ventrílocua no se me incruste en la boca, tengo que correr por los corredores de pizarra, digo muchas cosas, nada puedo hacer para dejar de mentir.

Desconcilio. Me desgarro la boca pero no hablo… de Yolanda Castaño

Los pájaros
desde el silencio
cantan.
Desde enjambres de amor y de tormento
cantan.
Desde prisiones y en la dilatada
casa del aire
cantan.
Entre cipreses de la muerte
cantan.
Pero un pájaro solo que ha atravesado el Fuego
solo en lo alto
solo y extático
en misteriosos cielos de silencio y alma
canta.

El silencio de Esther de Cáceres

Soy una mujer sin problemas

Todos lo saben
y entonces buscan mi compañía para charlar por las noches.
Sin embargo yo conozco a alguien que quiere morir en paz consigo mismo
y me produce estremecimientos, insomnio, soledad,
porque la paz conmigo misma sería una guerra sin fin,
dos o tres asesinatos inevitables y alguna entrega desmedida
que no entra en mis planes.
Sin embargo yo sueño por las noches
con un jardín inmenso donde los muertos se levantan para saludarme;
yo sueño con un hombre que me inquieta y como lo ignora
me habla amigablemente del resto del mundo
y de mis múltiples amores, tan simpáticos,
tan apropiados como tema de conversación.

–  Juana Bignozzi (Mujer de cierto orden)