apretá el gatillo, fracasado intenté detenerlo, pero solo lo hacía peor. más fuerte.
¡dispará! disparádisparádispará lágrimas caían por mis mejillas.
sos un fracaso. una copia. un error. nunca vas a ser nada. dispará.
II. ya había intentado de todas formas pero incluso con una oreja menos, seguía retumbando dentro mío. no eran voces, era yo. tal vez el otro vincent exigiéndome devolverle lo que era suyo; su nombre y su identidad. la familia que él sí merecía, la vida que él sí podía soportar.
III. ¿y para qué seguir? nadie nunca me quiso, nadie nunca me va a querer.
nadienadienadie nunca. cerré los ojos y lloré. tantos años, tanto esfuerzo, ¿para qué? la tristeza era eterna.
IV. moví mi índice y escuché el disparo. al fin. ya no tendría que esconderlo, ya no tendría que disimular mi dolor. ya no sería necesario pintar para acallar mi mente. ya nada era importante, nada. ¡al fin!
V. desperté y lo único que hice fue llorar. no quería estar ahí, no quería respirar más. me arrastré como pude hacia ningún lugar. todo a mi alrededor era borroso y sentíame sangrar sin parar. “theo…” musité. “theo… perdón”.
VI. desperté de nuevo. esta vez, en brazos de mi hermano. mi estómago dolía, pero yo no podía emitir palabra. abrí los ojos y la triste mirada de theo me azotó. “vincent, ¿qué te hiciste?” “vincent, yo te quiero”. lloré. ¡qué injusta era la vida! ¡sentí cariño en ese momento! justo antes de que todo se volviera color negro.
De niño mi familia creía que la terapia era para los locos y los locos estaban locos por creer necesitarla. Como buen loco, seguí y termine una carrera en el campo de la salud mental, buscando entenderme y ayudar a otros a hacer lo mismo. Para mi sorpresa, encontré lo que quería no donde buscaba, si no en las letras que tanto había intentado dejar de lado como un pasatiempo. Por medio de la poesía, encontré mi voz y comencé e largo camino de entenderme.
Escribo poemas de salud mental: como afecta nuestra relación con nosotros mismos y con los demás, como somos percibidos por los demás como esto afecta las percepciones que tenemos de nosotros mismos, como intersecciona con nuestras múltiples facetas de nuestra experiencia de vida. Por medio de mis letras espero invitar a otros locos a explorar, entender y aceptar quienes somos, a encontrar su propia voz y sus propias palabras.
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