Hogaño,
incomparable a días de antaño,
aquellos colmados de su alucinante aparición.
Hogaño,
en tan menudo cuerpo
se posa la aflicción
de una vida contingente
a tropezar con la dicha.
Vacíos
que solo utópicamente
pueden ser atiborrados,
miradas de insustancialidad
a cualquier rincón existente,
lágrimas que nacen de ojos fatigados.

Estoy contaminada y molida,
quiero mi vida de vuelta,
anhelo su calor,
su olor,
lo aspiro a él.
Ansío sus manos en mí
apreciando lo palpable de nuestros seres,
deseo sus labios sobre los míos
deslizándose dócilmente,
quiero sus ojos posados en los míos
goteando amor.

Amado mío,
acá me urges,
haciéndome el amor cada noche,
recordad que verso a verso te llevo presente,
y que recostado en mi iris te regalo memorias.

Poesía original de @uncuartodegema

Deja un comentario