Sobre una pila de grano, aspirando el aromático polvillo del granero en la luz dorada y difusa de la mañana que se colaba entre las tablas, se besaron por todos lados, se lamieron, se mordieron, se chuparon, sollozaron y bebieron las lágrimas de los dos, se
juraron eternidad y se pusieron de acuerdo en un código secreto que les serviría para comunicarse durante los meses de separación.
Etiqueta: Fragmento
Se fue quedando ciego paulatinamente, una película celeste le cubría las pupilas, «son las nubes, que me están entrando por la vista», decía.
…La amaba mucho más de lo que ella merecía o podía retribuir.
La vida es larga y tiene muchas vueltas.
…habíamos aprendido a conocernos y cada uno tenía en la punta de los dedos la geografía precisa del otro.
Esa noche creí que había perdido para siempre la capacidad de enamorarme, que nunca más podría reírme ni perseguir una ilusión. Pero nunca más es mucho tiempo.
Era una criatura romántica y sentimental, con tendencia a la soledad…
La menor demostración de solicitud o agradecimiento hacia él, lo avergonzaba y lo hacía sufrir.
No se amaba a sí mismo y tal vez por eso pensaba que no merecía el amor de los demás.
Me gustaba mirar a las mujeres, todavía me gusta. Es un placer estético, casi espiritual.
