Anoche me acosté con un hombre y su sombra.
Las constelaciones nada saben del caso.
Sus besos eran balas que yo enseñé a volar.
Hubo un paro cardíaco.
Etiqueta: Fragmento
Se me ha gastado el día,
atropelladamente
en idas y venidas,
en gestos y recados
que al hacerlos juzgaba.
necesarios.
Todo lo que recuerda mi boca fue borrado de la memoria de otra boca…
Decir “las letras de tu nombre no me dejan ver
no me dejan verme”
puede parecer una metáfora útil para empezar un poema
una frase que anuncie con dudosa belleza algo así como:
“por pensar en ti camino a tientas’. O "sin ti
no puedo vivir, no sé quién soy, no sé qué hacer’.
No.
Decir que las letras de tu nombre no me dejan ver
no me dejan verme
es tan literal como decir
que escribo en un cuaderno cuadriculado
a las 11 de la mañana, con plumón rojo
el pelo mojado, recién salida de la ducha
esta mañana de agosto, 29.
Todo nos falta,
un cigarrillo,
tiempo para escribir,
una excusa para los acreedores.
La primera señal: te salen lágrimas,
y escribes, sin querer, mejores versos.
Soy como los animales:
sé pisar en la oscuridad, y
desde el fin del mundo,
podría volver con los ojos vendados
a mi vieja casa en las colinas.
Tus ojos, dos secretos que me observan.
Te canto como si fuera a morir.
Esto quiere decir: me mato cantándote…
Y fui poetisa y acabé creyendo
locura la razón de los humanos.
