Muero de ti, amor, de amor de ti,
De urgencia mía de mi piel de ti,
De mi alma de ti y de mi boca
Y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mí, muero de ambos,
De nosotros, de ese,
Desgarrado, partido,
Me muero, te muero, lo morimos.

Fragmento de No es que muera de amor, muero de ti por Jaime Sabines.

El miedo

En el eco de mis muertes
aún hay miedo.
¿Sabes tu del miedo?
Sé del miedo cuando digo mi nombre.
Es el miedo,
el miedo con sombrero negro
escondiendo ratas en mi sangre,
o el miedo con labios muertos
bebiendo mis deseos.
Sí. En el eco de mis muertes
aún hay miedo.

Por Alejandra Pizarnik.

Hay palabras con manos; apenas escritas, me buscan el corazón. Hay palabras condenadas como lilas en la tormenta. Hay palabras parecidas a ciertos muertos, si bien prefiero, entre todas, aquellas que evocan la muñeca de una niña desdichada.

Fragmento de La noche, el poema por Alejandra Pizarnik.

Tengo frío. Tengo miedo. Esas sombras que se mueven
son espectros que en el borde del abismo se entrelazan…
No me arrastres… Tengo miedo… Tengo miedo del abismo.
Déjame huir… Ya la carne de mis huesos se separa…

Fragmento de Sombra por Ricardo Jaimes Freyre.

Mi sueño es un sueño sin alternativas y quiero morir al pie de la letra del lugar común que asegura que morir es soñar.

Fragmento de Extracción de la piedra de la locura por Alejandra Pizarnik.

29 de julio [1961]

Crepúsculo de domingo. Las horas me arrastraron con una monotonía brutal. En principio: la palabra domingo es muy fea, no sólo por lo que evoca sino por su sonido, y sobre todo, por lo que no evoca. Pero aun dentro del domingo, aun comprimida dentro de una palabra muy fea, es preciso hacer lo siguiente:

1) Descalzarse; meterse en la cama con diligencia y vivacidad como una carta saltando dentro de un sobre; pasarse la lengua; cerrarse, estampillarse y partir.
2) A los cinco minutos te devuelven la carta. Destinatario desconocido.
3) Que se vayan a la mierda.
4) Comienza la agonía dominical. Qué hacer. Qué deshacer. ¿Qué libro leer, hypocrite lecteur?

Fragmento de Alejandra Pizarnik. Diarios por Alejandra Pizarnik.

Había un payaso adolescente y yo le dije que en mis poemas
la muerte era mi amante y amante era la muerte y él dijo:
tus poemas dicen la justa verdad.

Fragmento de El sueño de la muerte o el lugar de los cuerpos poéticos por Alejandra Pizarnik.

He dado el salto de mí al alba.
He dejado mi cuerpo junto a la luz
y he cantado la tristeza de lo que nace.

Fragmento de Árbol de Diana por Alejandra Pizarnik.