Abril, 1970
A Juliopara que no nos
coman los búfalos
del silencio ni “las
medusas del olvido”.
Espero inmensa foto
tuya para mí sola.
(Estas es una de
mis caras secretas)Love
Alejandra.
Etiqueta: Fragmento
¿Cómo no me suicido frente a un espejo
y desaparezco para reaparecer en el mar
donde un gran barco esperaría
con las luces encendidas?
La poesía no es una carrera; es un destino.
…y yo me cubro, yo me envuelvo, me mezo en mi nostalgia preferida, me abrazo a la almohada y lloro, me avergüenzo de mi edad (la de mis papeles) y no comprendo por qué, tan de repente, ya no soy una niña.
¿Hemos venido aquí para reír o para llorar?¿Estamos muriendo, o estamos naciendo?
Lo único que me duele de morir, es que no sea de amor.
Ella le preguntó por esos días si era verdad, como decían las canciones, que el amor lo podía todo. “Es verdad”, le contestó él, “pero harás bien en no creerlo”.
Ningún lugar en la vida es más triste que una cama vacía.
Los gatos también toman el sol en silencio amodorrado. Mis gatos no tienen nombre. Debería entonces decir los gatos y no mis gatos. No quise ponerles nombre, yo, que a todo le pongo nombre, yo que a eso me dedico. Es que no quise encariñarme con ellos porque no los admití en casa para que me hicieran compañía o para jugar con ellos y acariciarlos, sino para que ahuyentaran a las ratas del mercado. Por eso no tienen nombre ni les doy mucho de comer. Cuando por fin venga la mudanza, abandonaré a los gatos anónimos quizás con cierta tristeza, pero a sabiendas de que el mercado se da abasto para satisfacer sus apetitos.
No sé por qué soy tan flojo, si se debe a una causalidad genética, a mi temperamento flemático, a una alimentación precaria o simplemente a una desbordada capacidad imaginativa que me sustrae de la realidad y me sitúa en otros mundos, en otras dimensiones de la existencia.
