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¿Cuánta distancia existe entre tu muerte de escritor y un jardín
que florece con sus huesos o entre un bello cadáver que se viste
de lino y la palabra indescifrable “corvus”?
¿Cuánto silencio
grumos en papel
libros
textos
rosas portland
escritos
maldiciones de tos en sanatorios
para darnos al fuego sin sentido en misivas de amor
porque ese ha sido, oh corvus monedula, nuestro oficio?

Fragmento de A la sombra de un violín pienso que soy Anne Sophie Mutter por Dolan Mor.

Suelen decirme –a manera de crítica– que vivo en la Luna.
¿Les he dicho yo –a manera de crítica– que viven en Tierra?
Cada uno tiene que vivir en algún astro, a no ser que él mismo sea un asteroide.

Fragmento de En la luna por Jaime Jaramillo Escobar.

He llegado al término de mi sombra: el día tiene abiertos los
muslos y se entrega al gozo insaciable de los hombres.

Fragmento de La memoria vacía por Carmen Boullosa.

Cómo duelen tus labios
cuando muerden el aire
para romper los hilos sencillos del amor.
Cómo duele tu risa
cuando cruza insensible
los abismos sin fondo de mi nuevo dolor.

Fragmento de Canción sin luz por Jorge Robledo Ortiz.

No es verdad que las flores luchen siempre calladas.
Ellas gritan su olor y se mueren temprano,
cuando tú, que eres más, sufres doble que ellas
y además mueres tarde, porque ya te marchitas.

Fragmento de Adolescente por Carmen Conde Abellán.

No era bueno quererla…
Adormecía con su voz lejana,
con sus palabras quietas
que caían sin ruido, semejantes
a escarcha ligera
de marzo en las primeras
rosas, sin deshojar
los pétalos…

Fragmento de La extranjera por Dulce María Loynaz.

Lloras a veces arrojando
fúnebres aguas de perfume ciego,
como si desprendida de una antigua idea
vinieras hasta mí, tan clara
como un ángel dormido en el espacio,
a dejar evidencia, luz y vida;
y en tus lágrimas miro surgir tu suave piel
como si en ellas prolongaras
o hicieras más probable tu existencia,
derramando el aroma de tu sueño
sobre esta soledad de tu desnudo.

Fragmento de Mi amante por Alí Chumacero.

La imaginación es un demonio persistente, el mundo sería en blanco y negro sin ella, viviríamos en un paraíso de militares, fundamentalistas y burócratas, donde la energía hoy invertida en la buena mesa y el buen amor se destinaría a otros fines, como matarnos unos a otros con mayor disciplina. Si nos alimentáramos sólo de frutos silvestres y copuláramos con inocencia de conejos, nos ahorraríamos mucha literatura.

Fragmento de Afrodita por Isabel Allende.