Me he quedado pensando
       que de pronto una despedida
puede ser un comienzo.
Y he abierto mis manos
y he pensado besarte cuando ya estés dormido
inaugurar el campanario de los besos
dibujar un pañuelo
       en la seda del aire
apalabrar la senda
       de tus ojos cerrados
quebrantar ese sueño
   que ahora habitas
           en mitad de la noche
y decirte a los labios
adiós amor
hoy quiero despedirme
zozobrar para siempre en esta isla
reparar el amor.

Me he quedado pensando… por Rosana Acquaroni.

La última noche que pasamos juntos,
lo preguntó:
-¿Cuántas estrellas tiene el cielo?
-Trescientas cincuenta mil.
-¿A que no?
-¿A que sí?

Fragmento de ¿Cuántas estrellas tiene el cielo? de Andrés Eloy Blanco.

escribir-huyendo:

sixteen-clumsy-and-shy:

I.

apretá el gatillo, fracasado
intenté detenerlo,
pero solo lo hacía peor.
más fuerte.

¡dispará!
disparádisparádis
pará
lágrimas caían por mis mejillas.

sos un fracaso. una copia. un error.
nunca vas a ser nada.
dispar
á.

II.
ya había intentado de todas formas
pero incluso con una oreja menos,
seguía retumbando dentro mío.
no eran voces, era yo.
tal vez el otro vincent
exigiéndome devolverle lo que era suyo;
su nombre y
su identidad.
la familia que él sí merecía,
la vida que él sí podía soportar.

III.
¿y para qué seguir?
nadie nunca me quiso,
nadie nunca me va a querer.

nadienadienadie
nu
nca.
cerré los ojos
y lloré.
tantos años, tanto esfuerzo,
¿para qué?
la tristeza era eterna.

IV.
moví mi índice
y escuché el disparo.
al fin.
ya no tendría que esconderlo,
ya no tendría que disimular mi dolor.
ya no sería necesario
pintar para acallar mi mente.
ya nada era importante,
nada.
¡al fin!

V.
desperté
y lo único que hice fue llorar.
no quería estar ahí,
no quería respirar más.
me arrastré como pude
hacia ningún lugar.
todo a mi alrededor era borroso
y sentíame sangrar sin parar.
“theo…” musité.
“theo… perdón”.

VI.
desperté de nuevo.
esta vez, en brazos de mi hermano.
mi estómago dolía,
pero yo no podía emitir palabra.
abrí los ojos
y la triste mirada de theo me azotó.
“vincent, ¿qué te hiciste?”
“vincent, yo te quie
ro”.
lloré.
¡qué injusta era la vida!
¡sentí cariño en ese momento!
justo antes de que todo
se volviera color negro.

Vincent Van Gogh II

Poesía original de 

María Lorena Gatti Vergara, @escribir-huyendo 

Tres poesías

I
Ya no me queda nada por decir
Todo lo que tenía que decir
Ha sido dicho no sé cuántas veces.

II
He preguntado no sé cuántas veces
pero nadie contesta mis preguntas
Es absolutamente necesario
Que el abismo responda de una vez
Porque ya va quedando poco tiempo.

III
Sólo una cosa es clara:
Que la carne se llena de gusanos.

por Nicanor Parra.

lasluciernagasdesofia:

Deja que me ame alguien más

Nooo, no cuentes al mundo que aún te amo, ¡no lo hagas!, mejor quédate callado, podría haber alguien que desde hace mucho, a lo lejos, me esté observando y le dará temor acercarse al pensar que en mi corazón no hay espacio.
Si deseas hablar, mejor di que yo sí sé amar, que siempre doy todo lo que en el manual del amor dice que se tiene que dar, diles que fuiste tú el que se quiso marchar, platícales de todo lo que oculto dentro, de todo eso que viste mientras en mi corazón estabas latiendo, háblales de todos mis talentos y porqué no, también de mis defectos, incluye mis miedos, no los vayas a olvidar, diles que me da miedo la soledad y que el motivo son los años que viví en la oscuridad, dales como consejo primordial que si se me van a acercar, si logran que los llegue a amar, no se vayan a marchar, porque yo no lo sé soportar.
¡Hazlo!, cuentales todo, menos afirmes que no te he sabido olvidar, no me robes la oportunidad de que alguien me quiera amar; además, dejame aclarar, que tú ya no habitas en mi corazón, el lugar que ocupas es en los recuerdos y nada más.

Sofía Mendoza