Me acuerdo de ti más de lo que tú imaginas. Ah, y una noticia: antenoche te soñé. (…) Tenías la cara más linda que he visto en mi vida. Era tu cara, pero como pintada, un óvalo perfecto, una expresión de amable y sonriente disgusto. Yo supe allí que te quería para siempre. En tu sonrisa había algo de beatitud y de elegancia; en tus ojos una mirada inmóvil, transparente. Fui hacia ti, descubierto, perdido. Reímos los dos.

Jaime Sabines, Cartas a Chepita (agosto 14, 1949). (via nomegustaelpastel)

La lenta máquina del desamor
los engranajes del reflujo
los cuerpos que abandonan las almohadas
las sábanas los besos

y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo
ya no mirándose entre ellos
ya no desnudos para el otro
ya no te amo,
mi amor.

Fragmento de Bolero, Julio Cortázar (via poesianoerestu)

(…) Los amputados sienten dolores, calambres, cosquillas, en la pierna que ya no tienen. Así se sentía ella sin él, sintiéndolo estar donde ya no estaba.

El amor en los tiempos del cólera, Gabriel García Márquez  (via rayo-soren)

Él se abate y bebe o juega
en un revés de la suerte;
ella sufre, lucha y ruega;
(Permitidme que me asombre). ella se llama “ser débil”,
y él se apellida “ser fuerte”
porque es hombre.

Fragmento de Nacer Hombre de Adela Zamudio

La poesía es un arma cargada de mercurio,
a casi todo el mundo se le escapa.
Y no sé por qué insisto en estos tiempos,
se nos van los poetas en silencio,
y luego el homenaje-navajada.

Fragmento de La poesía es un arma cargada de mercurio de Belén Reyes